EL ARTE DE SER FOTÓGRAFO

Sacamos fotos con nuestros smart-phones, las retocamos con filtros y las compartimos en redes sociales. Por un instante, nos sentimos fotógrafos. Pero, ¿qué es realmente ser fotógrafo? ¿Cuánto hay de pasión y oficio, y cuánto de necesidad de formarse como profesional? Las respuestas a estos y otros interrogantes las darán dos jóvenes que hacen de la fotografía su forma de vida y trabajo. Dos profesionales dedicados con pasión a tomar fotografías de personas, de objetos, de paisajes. Dos jóvenes que hacen de una imagen la posibilidad de comunicar un mensaje. Dos miradas distintas sobre un ejercicio común: el arte de ser fotógrafo.

Por Tais Gadea Lara

CON OJO DE MUJER

Definida así misma como “una fotógrafa que hace fotos como directora de Arte y una directora de arte que piensa como fotógrafa”, la joven Natalia Zaidman inspira con sus imágenes desde dos ámbitos  muy distintos: el publicitario y documental. Uno hace de la fotografía su medio de vida, el otro le ofrece la oportunidad de expresarse al máximo como artista. La naturalidad de las personas y de los momentos le ofrece un toque especial a ese instante que captura con su cámara.

¿Por qué decidiste dedicarte a la fotografía?

Porque hacer fotos es lo que más me gusta, lo que me conecta con los demás y conmigo misma. Siempre me gustó hacer fotos y me sentí atraída por el mundo del arte. No soy de las personas que encontraron su verdadera pasión al terminar el secundario: estudié Comunicación en la Universidad de Buenos Aires y Creatividad Publicitaria,  trabajé como directora de arte en agencias de publicidad durante muchos años. En cierto momento decidí tomar clases de fotografía para saber un poco más. Terminé haciendo la carrera, tomando clases extra de iluminación, de retoque digital, empecé a asistir a muestras de fotógrafos en mis ratos libres. Me sentí cómoda ahí y comencé un lento, pero firme camino para cambiar de rumbo.

¿Qué buscás comunicar a través de tus fotos?

Trabajo como fotógrafa publicitaria y también hago fotografía documental. La foto publicitaria me conecta con mi parte más lúdica y la foto documental me permite contar historias y expresar otras ideas. Me gusta retratar a personas reales en sus verdaderos contextos. Una imagen habla sobre creencias, costumbres, sensaciones y recuerdos: del personaje, del fotógrafo, y conecta todo ese universo con el del espectador. La fotografía es magia. El fotógrafo elige qué y cómo contar; las posibilidades son infinitas. Todo se trata de decisiones.

Retrato de una familia inmigrante siria en Estambul, Turquía, por Javier Castillo.

¿Cuán importante es la formación profesional para ser fotógrafa? 

Muy importante, fundamental. Creo que un fotógrafo está en constante formación, esto es un trabajo diario. Es importante saber sobre técnica para poder resolver diferentes situaciones de luz; saber manejar a la  cámara para que la cámara no nos maneje a nosotros.  Creo que también es muy importante saber sobre composición, organización de la imagen, teoría del color y retoque digital. Conocer la historia de la fotografía, observar el trabajo de grandes fotógrafos. Todo este conocimiento prepara a un fotógrafo para tener criterio propio. Cuando conocemos la técnica, el resto fluye. Lo más importante es ser genuino, espontáneo y dejarse llevar.

Me parece muy importante también saber trabajar en equipo. Si bien es cierto que la fotografía es una profesión muy solitaria, ser parte de colectivos de fotógrafos nos nutre como personas y profesionales. Escuchar a los demás, aprender de los demás.  Mostrar nuestras fotos y pedir opiniones. Más allá de las carreras, talleres y cursos, suma ser autodidacta y curioso. Es importante hacer muchas fotos, no quedarnos con lo primero, buscar. Hay cosas que se aprenden estudiando y hay cosas que se aprenden haciendo.

CON OJO DE HOMBRE

Nacido en Venezuela, Javier Castillo se mudó a temprana edad al sur argentino y luego a la alocada ciudad de Buenos Aires. Hoy recorre el mundo de la mejor forma que lo puede hacer: registrando fotográficamente cada momento, cada persona que conoce, cada instante que merece ser contado. La historieta, el teatro y el turismo son áreas muy diversas que él supo incorporar a su trabajo como fotógrafo. Los paisajes y los retratos son el principal símbolo de sus presentaciones.

¿Por qué decidiste dedicarte a la fotografía?

Creo que la fotografía fue un proceso de decantación. Comencé dibujando durante toda mi adolescencia, eso luego me llevó a estudiar cine animado e historieta. En la carrera de cine aprendí mucho sobre composición, iluminación, arte. Aprendí a “leer” las películas, las cuales son fotos en movimiento. Años más tarde, en la carrera de turismo, hice un trabajo de arquitectura con una cámara prestada. Y en una charla con el profesor me dijo: “¿Por qué no hacés fotos?”, y así empecé. Primero hacía fotos de los lugares que conocía por una cuestión turística: recorriendo rincones de Buenos Aires, sus detalles, patrimonio e historias. Con el tiempo la foto fue yendo más allá, llegó una exposición, luego otra, gente que me ayudó a conseguir mi primera cámara réflex,  hasta que decidí hacerlo la mayor cantidad de tiempo posible. No sé hasta cuando haré fotos tampoco, quizás sólo durante un tiempo más, o quizás toda la vida, pero no de la misma forma.

¿Qué buscás comunicar a través de tus fotos?

Cartier-Bresson dijo: “Para mí la cámara es un cuaderno de bocetos, un instrumento de intuición y espontaneidad”. No sé si busco comunicar algo, quizás es simplemente mostrar y compartir lo que a mí me mueve, me sensibiliza, me hace reflexionar o me llama la atención. Fotografío lo que me encuentro o mejor dicho lo que me encuentra. Generalmente la foto viene primero y quizás luego, si la comparto, viene la comunicación. A veces sí, busco contar historias. Otras simplemente mostrar algo que me llama la atención y dejar el resto para el espectador, es simplemente compartirlo. Creo que la foto va de adentro hacia fuera.

Retrato de Iván González, hijo de Jairo, por Javier Castillo.

¿Cuán importante es la formación profesional para ser fotógrafo? 

No lo sé. Quizás dependerá de cada uno. Yo no estudié fotografía en sí. Soy autodidacta, no fui a una escuela, o mejor dicho fui, pero no me quedé, no me gustó, no funciona para mí. Fue un curso introductorio que hice porque tenía miedo de “estar perdiéndome de algo” por no ir a escuela y hacerlo por mi cuenta. Así como llegué me fui. Los años de mi adolescencia dibujando en lápiz me dieron la práctica para trabajar las proporciones, la dinámica del encuadre, la iluminación, la escala de grises. Luego al estudiar cine animado terminé de aprender a analizar pinturas de grandes artistas, los encuadres e iluminaciones de las películas. Prefiero hacer talleres con fotógrafos que me gusta o me interesa lo que hacen, una charla más informal y en contacto directo con alguien que hace fotos.

Quizás podría decir que aprendí cómo hacer fotos sin estudiar fotografía. Yo puedo compartir técnicas, guiar un poco, dar herramientas para aprender a entender y pensar la fotografía. El resto es vivir. La foto es una observación. Las herramientas para contar una historia las podes aprender.

UN MENSAJE COMÚN

¿Qué consejo le darías a aquellos jóvenes lectores que están pensando en ser fotógrafos?

Natalia: Mi mejor consejo es tener paciencia, mucha. Saber que no se es fotógrafo de un día para el otro; que, como cualquier carrera, necesita dedicación, formación, amor, esfuerzo y mucha mucha práctica. Creo que tienen que preguntarse si la fotografía es lo que realmente los mueve. El hecho de tener aptitudes o interés no implica que siempre las cosas vayan por ese lado. Cuando querés ser fotógrafo, en cierto momento, lo sabés, pero muchas veces hay todo un proceso personal atrás de eso. Se necesita tiempo, no sólo para tener un estilo propio, sino también para tener un lugar en el mercado. Les recomiendo ir a muestras, museos, consumir arte. Mirar, prestar atención al trabajo de otros y a lo que sucede a nuestro alrededor. Son pilares la técnica, la composición, la edición y el criterio, el resto fluye. El criterio no te lo enseña nadie, es un trabajo constante y depende de uno mismo.

Sebastiao Salgado dijo alguna vez que un fotógrafo no fotografía con su cámara, fotografía con su cultura. Cuando comparto una foto, estoy hablando de todas las decisiones que tomé en el momento del disparo, estoy mostrando el tema que elegí y todo el camino que recorrí hasta hacerla. No sólo estoy diciendo “yo estuve ahí”, estoy compartiendo una parte de mí.

Javier: No puedo dar consejos, puedo contar mi propia experiencia, citar a grandes fotógrafos que expresan mejor que yo algunas ideas que tengo y que cada uno decida según lo que le resuene internamente. Se trata de una cuestión de honestidad y de reconocer para qué hacemos fotografías y qué estoy buscando. Alexx Webb dijo: “Haz fotos porque te encante hacerlas, porque simplemente necesites hacerlas, porque tu recompensa principal sea el proceso de hacerlas. Otras recompensas -como el reconocimiento o la remuneración económica- son escasas y efímeras. Y si de algún modo llegas a tener éxito, será inevitable que haya rachas en las que seas ignorado o en las que tengas pocos ingresos y muchos casos ambas. Está claro que hay muchas formas más fáciles de ganarte la vida en esta sociedad. Hacer fotografías es una pasión, no una carrera”.

Inspiráte con el trabajo fotógrafo de estos dos jóvenes profesionales en sus sitios web: natizaidman.com; www.javiercastillophotography.com Pero como Instagram es también la red social amada de las imágenes, buscalos como @natizaid y @javiercastillophotography y seguí sus historias fotográficas.