EN BUSCA DEL TRABAJO IDEAL

A muchos, o a casi todos, les gustaría que el proceso de elección del trabajo fuera más sencillo. Pero la consultora en gestión del cambio y desarrollo de organizaciones e individuos, Paula Molinari, decidió ir más allá sobre la cuestión e investigar sobre “el trabajo ideal”. A diferencia de años de seguir patrones establecidos por la sociedad, hoy elegimos lo que hacemos en función de otras variables y factores. En esta conversación, Paula nos ayuda a entender un poco más qué se pone en juego hoy y cómo, en definitiva, podemos trabajar de aquello que sea ideal para cada uno de nosotros.

¿Por qué surgió la idea de investigar acerca de la elección del trabajo ideal: vieron que había una necesidad o fue un interés propio?

Hoy no hay un patrón. Lo que pasaba antes con otras generaciones era que estaba claro que lo valorado era que a los 20 estudiaras, a los 25 trabajaras, es decir, que hicieras una carrera vertical ascendente, que yo llamo modelo del escalamiento. Ese era el mandato. Hoy el foco está puesto en el disfrutar en el trabajo, en hacer lo que a uno le gusta. Y lo que a uno le gusta es distinto según las personas, por lo que tenemos una realidad nueva en la que no hay patrones, en la que prima la diversidad entre los atributos valorados en el trabajo.

A ello se le suma una relación entre lo que uno valora del trabajo y el ciclo de vida personal. ¿Qué quiere decir? Que podés estar en una etapa en la que sos muy joven y te concentrás en el desarrollo. Luego podés pasar a otra etapa en la que tenés familia y priorizás la gestión del tiempo libre.

¿Han identificado que ese vínculo entre el trabajo y la vida personal se ha extendido un poco más?

Totalmente. Antes la gente no se preguntaba “qué buscaba del trabajo” sino que aceptaba las condiciones que tenía. Ello explica, por ejemplo, que el mundo corporativo y de las organizaciones haya sido muy expulsivo de las mujeres. De hecho, según una investigación de la Universidad de Harvard, el 39% de las mujeres de generación X dejaron el mundo corporativo la década pasada. ¿Qué quiere decir? Que las empresas se pierden un montón de talento por no ser un poco más flexibles en la forma en la que están organizadas. Las mujeres lo que más valoran es el manejo de su tiempo.

Si ahora ya no funciona ese modelo del escalamiento, ¿cuáles los elementos puestos en juego en el proceso de selección del trabajo ideal?

Si vos buscas el trabajo ideal, no lo vas a encontrar de una sino que tenés que explorar. Hay un período de exploración hasta los 30 años, relacionado con la prolongación de la expectativa de vida. Eso se ve hoy en cómo los chicos empiezan a estudiar una carrera y a los dos años se pasan a otra cosa, o pueden comenzar a trabajar en una firma muy formales y al año se van no porque no les vaya bien sino porque se dan cuenta que no es lo que les gusta. O a la inversa: algunos pueden encarrilarse rápidamente y encontrar lo que les gusta con rapidez.

La gran diferencia entre los miembros de la generación X y los Millennials es que éstos últimos son más optimistas y exploran porque cree que existe la posibilidad de encontrarlo. Los X son más escépticos y, entonces, son menos exploradores o, para poder serlo, dan muchas vueltas alrededor.

¿Cuánto crees que se avanzó en cambiar el paradigma de la elección del trabajo para “no seguir un mandato”?

No importa el estrato social, al escuchar hoy a los jóvenes el tema del bienestar es una tendencia macro presente. Hoy cualquier chico tiene un dispositivo, tiene información con la cual va cambiando y aumentando sus aspiraciones. Ello antes no ocurría, hoy hay un mundo más abierto de oportunidades. El optimismo de esta nueva generación es un factor que ayuda en la búsqueda del trabajo ideal.

Algo que llama la atención en la investigación es la preferencia de trabajar en una empresa que sea social y ambientalmente responsable.

Cuánto más jóvenes hay, ese porcentaje de preferencia se incrementa. Eso modifica los factores de atractabilidad de las empresas y genera más atracción de las ONG que se van estructurando mejor y pagan mejores sueldos.

¿Cuál fue el dato que más te llamó la atención tras la investigación?

Hay dos datos que me parecen una oportunidad gigante. Primero, que “la gestión de mi tiempo” es un atributo que pasa a segundo lugar cuando antes ni siquiera existía. Es decir, hoy lo valioso para la gente es la calidad del tiempo. El dinero, incluso, está más abajo en las preferencias. Esto no quiere decir que no sea importante, claro que no, pero no es lo que hace al trabajo ideal. Segundo, lo que sale más valorado desde los trabajadores hacia las empresas son los desafíos y oportunidades, y como lo peor gestionado es el desarrollo. Entonces, las dos cosas muy importantes son aquellas que son mal gestionadas: tiempo y desarrollo.

¿Qué consejos les darías a los lectores en su proceso de elección?

Piensen en qué situaciones disfrutan y busquen conectar el disfrute al trabajo. Porque existe, porque es posible. Para ello, traten de analizar el abanico de posibilidades en el mundo del trabajo. Hay muchas personas trabajando en cosas distintas. Van a aparecer muchos trabajos nuevos en los próximos años y hay que estar preparados. Si se quedan sólo con lo que conocen, están viendo un pedacito chiquitito de todo el mundo laboral.

 

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