GUILLERMINA NASA: DEL AULA A LA NASA

Estudia en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini. Interesada por lo que existe allá del otro lado de este planeta, aplicó a una beca y el año pasado estuvo seis días en la NASA. Al momento de realizar esta entrevista, estaba ya entre preparativos y armado de la valija para su segundo viaje a las instalaciones que, en Alabama (Estados Unidos) estudian el espacio por un período más extenso. Ella es Guillermina Grün que con sus apenas 17 años es un ejemplo de que los sueños se cumplen y ¡cómo!

¿Cómo surgió el sueño de ir a la NASA?

Siempre me interesó conocer, descubrir qué hay más allá de la Tierra. Soy una persona muy curiosa. Particularmente lo de la NASA surgió a través de mi hermana. Ella estaba en una clase de Física a fines de 2015 y le contó a la profesora que yo quería ser astronauta. La profesora le dio información sobre la existencia de esta beca y le recomendó que yo aplique. Lo hice. Había que enviar escaneado el boletín, tres cartas de recomendación y hacer un collage que te describiera de la forma que vos quieras, pero explicando el por qué de cada cosa. Todo en Inglés.

¿Por qué para ese collage decidiste escribir un poema a Marte?

No te pedían que hagas un poema, sino decir cómo te estarías preparando en caso de que fueras a Marte. Di vuelta la idea e hice un poema. En mis palabras en el poema explicaba cómo me estaría preparando. Era una suerte de carta dirigida a Marte. Además debía presentar un experimento con método científico y yo propuse si, para hacer café con leche, hay que poner el agua caliente o esperar.

 ¿Qué sentiste cuando te enteraste que habías ganado la beca, que ibas a ir a la NASA?

Sabía que el 17 de marzo me iban a decir el resultado. Venía haciendo la cuenta regresiva y cuando llegó ese día me dije “no, no es hoy”. Se me había ido toda la fe. Me levanté y mi mamá me había mandado un mensaje diciéndome que si no llegaba a quedar que no importaba, que confiaba en mí. Abrí luego el mail y no lo podía creer!

¿Cómo fue la experiencia de estar en la NASA?

¡Fue increíble! Realizamos simulaciones desde la Tierra en la parte de control y como si estuviéramos en el espacio mismo. A mí me tocó arreglar un satélite. Luego simulamos una misión a Marte. Nos dieron charlas con expertos y pudimos poner en práctica varios experimentos.

¿Hubo algo en especial que hayas sentido que te haya marcado luego del viaje?

Todas las experiencias que tuve a lo largo de mis días en la NASA me influyeron. Pero, por sobre todo, el hecho de convivir con personas que vienen de culturas muy diferentes y estábamos todos ahí pensando en lo mismo.

¿Crees que es importante soñar?

Sí, es muy importante.

¿Cuál es tu próximo paso?

El 16 de agosto vuelvo a ir a la NASA, pero esta vez por 10 días, es decir, más tiempo que la anterior. Se vincula con mi primera beca allí. No sé bien qué voy a hacer precisamente, pero ojalá me sorprenda tanto o más como la primera vez.

Estás en tu último año del secundario, ¿ya sabés que vas a estudiar en la universidad?

La verdad no. Tengo muchas opciones: psicología, medicina, física, biología, bioquímica, astronomía… Me gusta todo. Me interesan muchas cosas.

¿Te gustaría ser astronauta?

Sí, pero sería cuando sea más grande. No hay que estudiar algo puntual para eso. Puedo ser física, ingeniera o cualquier otra profesión y luego aplicar a la NASA para realizar las preparaciones y los cursos correspondientes.

¿Qué consejo les darías a los jóvenes lectores?

El “no ya lo tenés”. Siempre tenés que tratar de ir por el sí. Hay que intentar. Hay que dar lo máximo de uno mismo. Pero sobre todo hay que confiar en uno mismo.

Su experiencia Provocación

“Del sueño a la realidad es una cuestión de actitud” es el título de la charla que Guillermina dio en la Usina del Arte en la edición de este año de Experiencia Provocación. Fue la más joven de las oradoras y quizás la que más desafíos tenía: le hablaba a un público de su misma a edad, a jóvenes como ella, a estudiantes con sueños similares. “Antes de salir al escenario estaba muy nerviosa”, recuerda la joven y agrega: “Pero luego empecé a hablar ante todos y los nervios comenzaron a desaparecer. Me sentí cómoda”. Su exposición fue un compartir la experiencia vivida, el hacer posible un sueño, el alentar a otros que, como ella, pueden alcanzarlos con esfuerzo y pasión. El resultado final está a la vista en la página de Provocación www.provocacion.com.ar/videos, pero también en sus palabras: “Me sentí muy contenta con la charla que di”.