MILLENNIALS: MITOS Y VERDADES EN POS DE LA CREATIVIDAD

Entre lo mucho que se dice sobre esta generación, ¿qué mejor que sean los propios jóvenes los que den las respuestas precisas? Casos de emprendedores que encontraron en muchos de los rasgos propios de los millennials la oportunidad para ser creativos, para dar vida a proyectos, para sustentarse.

Por Josefina Rodriguez Egaña

Creadora de YUKI (Young Unique Kreative Individuals) – www.yuki.com.ar

Se ha dicho mucho y aún se sigue diciendo sobre los millennials: que somos egoístas, que somos demasiado dispersos, que nos cuesta sostener las cosas en el tiempo, que hacemos mil cosas al mismo tiempo, que no sabemos lo que queremos. Éstos pueden ser rasgos de nuestra generación, no lo vamos a negar; pero vamos a invitarlos a reflexionar sobre cómo esos mismos aspectos -llevados a la creatividad, a hacer lo que te apasiona- son de una altísima potencia.

Para eso, compartimos pensamientos y experiencias de varios Yukis: jóvenes emprendedores, creativos y artistas que hacen y piensan distinto. Les preguntamos cómo llevan la ansiedad, cómo emplean las redes sociales, cómo se sirven del multitasking y cómo fue el proceso para descubrir su pasión. ¿Qué tienen en común todos ellos? Que aman lo que hacen, que lo han buscado hasta encontrarlo y que hoy trabajan día a día de algo que les apasiona.

Se dice que los jóvenes de hoy son egoístas. Nosotros creemos que es clave conocernos, dedicarle tiempo a observarnos, prestarle atención a lo que nos pasa, hacer algo con eso. Estar bien con uno mismo impacta directamente en lo que hacemos y cómo nos relacionamos con nuestro entorno.

Se dice que somos dispersos. ¿No será que prestamos atención a lo que realmente nos atrae? Podríamos estar horas haciendo lo que nos atrapa, lo que nos importa. Sí, esto es un doble desafío: para el medio (trabajo, universidad, contenidos) porque deben exigirse más, ser atractivos para nuestros sentidos, lograr cautivarnos para obtener nuestra atención, tiempo y compromiso; y para nosotros, porque debemos buscar aquello que capta nuestra atención, que nos da ganas de saber más, no debemos conformarnos ni aplastar nuestra curiosidad.

Se dice que no sabemos lo que queremos ni a dónde vamos. Hay quienes saben desde chicos lo que quieren, hay quienes lo van buscando constantemente, y hay quienes saben que a lo largo de la vida vamos mutando, y que hoy quizás nos apasiona esto y mañana bien nos puede apasionar esto otro. Hay quienes sabe que lo que estudiaron en la Universidad los define, como hay quienes saben que la universidad no les va a dar lo que ellos están buscando. Lo importante es que nos escuchemos, que respetemos y defendamos nuestra búsqueda por hacer lo que nos apasiona.

Inés Bonadeo, joyera

@inesbonadeojoyeria

“Mientras estudiaba Comunicación Social arranqué un taller de joyería y fue durante el tiempo de taller que me di cuenta que ese estilo de vida era el que me gustaba. Puedo decir que lo descubrí en el hacer. Eso me fue llevando a tomar encargos, a hacer piezas propias y definitivamente rumbear mi vida hacia la joyería”.

Francisco Rodriguez Amenabar, productor musical e ingeniero en sonido

@amenabarfrancisco

“Antes de encontrar mi camino, estudié cuatro años la carrera de Abogacía. En el último año había arrancado paralelamente la carrera de grabación y post-producción de audio en Tecson, por recomendación de un amigo recibido en ese lugar. Un día en una clase de Constitucional me di cuenta que hacía dos semanas que no dejaba de dibujar en mi cuaderno de Abogacía cosas de música y todo lo relacionado a eso y a Tecson. Ya no podía prestar atención en clase. Me levanté del banco, me fui y nunca más volví.

Yo lo sentí como si me hubiera despertado y en ese instante me hubiera dado cuenta con claridad que tenía que hacer realmente lo que me apasionaba. Pero en realidad hoy después de mucho tiempo sé que en realidad fue un proceso mucho más complejo que venía asomándose desde mucho antes. No me arrepiento haber estudiado cuatro años de otra carrera, considero que fue parte del camino de darme cuenta qué es lo que verdaderamente me apasiona. Eso es lo más importante y difícil, por lo menos en mi caso. Lo demás llega con el trabajo y el tiempo”.

 

Agustina García Albarido, arquitecta e Ilustradora

@Augusta_

“Descubrí lo que quería hacer cuando terminé la carrera y empecé a sentir que no estaba canalizando mi energía correctamente. Hice toda la carrera de Arquitectura a mano y cuando la terminé me di cuenta que toda esa energía comenzó a diluirse. El dibujo me permitía imaginar y comunicar, y yo quería seguir haciendo eso. Dibujar a mano y pasar a un dibujo lo que estaba sintiendo e imaginando, y provocar algo en mí y en el otro. Es como un impulso que sale de adentro y necesita canalizarse de alguna manera, en mi caso, en el papel. Cuando tengo que salir de un bloqueo creativo trato de correrme de mi espacio y de incomodarme, hablo con personas que no conozco y no tienen nada que ver conmigo. Trato de ir a lo absurdo y después vuelvo.”

Juan Pablo Cornú Labat, chef

@juampicornu

“Estaba de vacaciones, con familia y amigos en mi lugar en el mundo: el sur. Me pasé un mes y medio cocinándoles a todos, todos los días. Un día, afuera estaba espectacular, todos en la playa y yo hacía tres horas que estaba encerrado en la cocina, feliz. Entra mi hermana y me dice: ‘Juampi, ¿Por qué no te dedicas a esto?’ Y después de haberme pegado contra la pared con muchas carreras y profesiones, decidí probar con esto que tanto me gustaba, pero que nunca me lo había planteado como opción porque no era una carrera ‘convencional’.

Tengo crisis vocacionales desde el día que aprendí lo que quería decir “vocación”. Durante mucho tiempo me frustré esperando que una luz bajara del cielo y me dijera: “vos vas a ser ______. Hace no mucho empecé a enfocarme en las cosas y las personas que sacan mi mejor yo. Escucharme cuando algo no me gusta o no me hace bien. Hacerme cargo de mi historia, y de que todas las decisiones que tomé en mi vida me formaron y me trajeron a lo que soy hoy”.

 

 

Florencia Bagnardi, creadora de @Bentejuego

“No creo que haya descubierto lo que quiero hacer, pienso que lo voy descubriendo y va cambiando a cada momento. Yo no soy la misma persona hoy que la que era hace cinco años. Para mí lo más importante es estar atenta y escucharme a cada momento y estar abierta a lo que la vida va proponiendo.  Creo que si uno tiene la intención de dar lo mejor de sí mismo y ponerlo al servicio de su comunidad, la vida siempre le da la respuesta de qué hacer. A ‘mi yo’ de 16 años le diría que experimente, que se anime a equivocarse, que se permita pensar en grande sin limitarse y que disfrute”.