PLÁSTICOS: EL PROBLEMA AMBIENTAL DE NUESTRO TIEMPO

Son parte de nuestra vida cotidiana y están dañando a la naturaleza. Los usamos en exceso y de forma desechable al punto de que tardan más tiempo en descomponerse que el que están en nuestras manos. Son la expresión más visible del impacto de nuestro consumo. Son plásticos y están poblando nuestras tierras y océanos. Pero aún podemos hacer eso.

Por Tais Gadea Lara

#SinPlásticos, #EndPlasticPollution, #SalvemosLosOcéanos, #BeatPlasticPollution. La expansión de los plásticos durante el último tiempo ha sido tal que, incluso, llegó a las redes sociales. Junio fue, sin lugar a dudas, el mes de la concientización sobre el impacto de su excesivo uso, especialmente en los océanos. La coincidencia del Día Mundial del Ambiente y el Día Mundial de los Océanos en la misma semana fue la oportunidad perfecta para aunar fechas y esfuerzos en colocar este tema en la agenda de los medios, la política, las redes sociales y los ciudadanos. Artistas como Arnold Schwarzenegger o Tom Felton (“Draco Malfoy” en Harry Potter), compartieron videos con sus compromisos de eliminar determinados plásticos descartables de sus vidas y reemplazarlos por alternativas reutilizables.

Lejos de ser una problemática correspondiente a una fecha, los plásticos constituyen una de las principales preocupaciones alrededor del mundo. Londres anunció que colocará bebederos en lugares públicos para que sus ciudadanos puedan recargar botellas reutilizables. Chile aprobó una ley para prohibir la entrega de bolsas plásticas en los comercios de todo su territorio. En enero pasado, Buenos Aires cumplió un año desde la implementación de la iniciativa de no entregar bolsas en supermercados y mercados

¿Cuál es el problema?

“Nuestro planeta está inundado de residuos plásticos nocivos”, aseguró el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, y argumentó: “Cada año acaban en los océanos más de ocho millones de toneladas. Ya hay más microplásticos en los mares que estrellas en nuestra galaxia. Si se mantiene la tendencia actual, en 2050 nuestros océanos tendrán más plásticos que peces”. Más plásticos que peces. Piensen en eso. Más plásticos que peces. Piensen en sus vacaciones en el mar y nadar entre más plásticos que peces.

En sólo pocas frases, el representante del organismo internacional visibiliza con datos precisos la problemática en la que nos encontramos: usamos plásticos (mucho, demasiado) para satisfacer necesidades cotidianas, desde tomar un café hasta llevar una manzana comprada en la verdulería. Lo que comenzó siendo una innovación para su época al momento de su creación, terminó por convertirse en una obsesión para el ser humano. En lugar de emplearlo únicamente para fines que requieran que el material perdure en el tiempo, el plástico pasó a ser utilizado para (casi) todo, incluso para utilidades de pocos minutos. Usamos una bolsa de plástico apenas unos minutos para que luego tarde más de 500 años en desintegrarse por completo.

Con una deficiencia inicial en el excesivo uso, luego viene el problema de su destino final y allí nos encontramos con dos dificultades. Por un lado, el ineficiente sistema de gestión de residuos. El plástico es un material reciclable y, como tal, podría aprovecharse para otros usos a través de procesos mecánicos específicos. Sin embargo, países como Argentina presentan aún tasas muy bajas de reciclables. Es decir, no se está aprovechando lo suficiente el material que se genera. Por otro lado del problema, mucho de lo que no se recicla termina, lamentablemente, en un destino no deseado: los océanos. En septiembre del año pasado, el fotógrafo Justin Hofman dio a conocer la imagen de un caballito de mar aferrado a un hisopo nadando por aguas de Indonesia. “Fue frustrante, asqueroso y triste”, manifestó. Esa imagen, lejos está de la ficción, es parte de una triste realidad que vivimos. Visibiliza, mejor que nunca, el impacto de nuestro consumo.

¿Por qué estudiarlo?

Si bien el problema viene desde hace tiempo, fueron las cifras publicadas por reportes durante los últimos años las que permitieron darle mayor visibilidad y la necesaria preocupación que se merecía. De hecho, fue en 2016 cuando la Fundación Ellen McCarthur y el Foro Económico Mundial, publicaron la proyección que resuena hasta el día de hoy: “Si no modificamos nuestros hábitos y no actuamos, para 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos”.

La falta de conocimiento sobre la problemática en Argentina fue lo que estimuló a unos alumnos de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a aventurarse en las playas de la provincia de Buenos Aires para conocer cuánto plástico había en aquellas mismas extensiones de arena donde la gente luego veraneaba y disfrutaba. “El tema surgió como un interés por parte de la clase”, explica el docente Diego Wassner y agrega: “No había muchos datos sobre contaminación plástica en el país y decidimos iniciar los monitoreos”. Un equipo de entre cinco a 10 estudiantes de entre 20 a 25 años viajó a las playas que comprender el área entre Villa Gesell y Mar Azul durante febrero y julio de 2017, y aplicaron una fina metodología para tomar muestras del plástico presente en la arena.

Los resultados preliminares fueron claros: se registraron alrededor de 8.6 toneladas de restos plásticos. En este momento, los estudiantes están terminando de analizar las muestras de fragmentos plásticos (envoltorios, packaging, colillas de cigarrillo, entre otros) obtenidas para publicar los resultados analizados completos. Muchos de ellos aprovechan esta investigación como la temática de su tesis. “Hicimos este estudio para marcar una suerte de línea de base y conocer qué es lo que tenemos en una playa. Es necesario contar con este tipo de información y repetir los estudios cada dos o tres años como parte de una actividad con los estudiantes”, cuenta Wassner y asegura prometedor: “Es un aporte desde lo académico que puede ser un disparador para plantear otras cosas, como una correcta gestión de residuos y educación a la población local”.

¿Qué podemos (debemos) hacer?

Por suerte, ¡mucho! Y podemos empezar ahora mismo. El primer paso es seguir la invitación contundente de Guterres: “Rechazá el plástico descartable”. Bolsas plásticas, vasos y cubiertos descartables, botellas plásticas. Son todos plásticos que se utilizan una sola vez y que luego tardan años y años en descomponerse, afectando a la flora y fauna, terrestre y marina. En su lugar, puedes optar por alternativas reutilizables: ecobolsas o bolsas reutilizables, vasos y botellas recargables. Cada vez son más las ofertas disponibles de este tipo de productos en el mercado internacional y local.

En cuanto al resto de los plásticos, aquellos que no son de un solo uso o descartables, el consejo fundamental es reducir su consumo. ¿Cómo? Elegí los productos que tengan menos cantidad de packaging plástico, optá por versiones con envasados de material reciclable (como cartón y papel), y utiliza productos plásticos sólo como último recurso. Como decía uno de los eslongan para el Día Mundial del Ambiente: “Si no puedes reutilizarlo, rechazálo”. Son pequeñas acciones que pueden marcar una gran diferencia para el planeta.

Por último, aprovechá las redes sociales para conectarte con emprendedores e iniciativas que están trabajando en alternativas al plástico más amigables con el ambiente. Ejemplo de ello es la invención del argentino Jerónimo Batista Bucher, Sorui: una máquina que, a partir de algas, fabrica vasos que se descomponen en pocas semanas. “Son vasos que pueden desintegrarse en la basura común o agregarse al compost”, explica el joven de 19 años. Su creación próximamente se pondrá en práctica en instituciones educativas. Quizás puedas comenzar tus cambios de hábito, contribuyendo con una de ellas en tu escuela o universidad.

LA TAPA DE LA QUE HABLÓ EL MUNDO

“¿Planeta o plástico?”. Este fue el título elegido por la revista de National Geographic para su edición de junio. Casi como si la respuesta fuera una decisión de vida o muerte. Casi como si no estuviéramos comprendiendo la gravedad de la cuestión. Pero lo que capturó aún más la atención de los lectores fue la imagen que sobresalía por sobre el título: una bolsa de plástico que simulaba ser un iceberg. Una paradoja del mundo en el que vivimos en el que sólo estamos viendo una pequeña parte del gran problema en el que nos encontramos. La pieza artística es obra del mexicano Jorge Gamboa, una combinación perfecta entre fotografía, montaje y tecnología para visilibar una realidad imperfecta.

 

PARA SUMARSE

Estas son algunas de las iniciativas argentinas que trabajan a diario para combatir la contaminación por plásticos. Seguílas en sus cuentas de Instagram y sumáte a alguna de sus actividades de forma activa.

Instituto de Conservación de Ballenas

@icb.argentina

Una organización sin fines de lucro dedicada a la conservación de las ballenas y de su hábitat natural: los océanos. Sus tres ejes de trabajo son la investigación, la conservación y la educación.

Sin Azul No Hay Verde

@sinazulnohayverde

Un movimiento que impulsa la creación de Parques Nacionales Marinos en Argentina, necesarios para garantizar su conservación y cuidado, y el de las especies de flora y fauna que allí habitan.

Unplastify

@unplastify

Un proyecto que busca generar conciencia sobre el mal uso del plástico y su impacto en los océanos. Inició con una travesía a bordo de un velero cruzando el océano Atlántico para analizar la presencia de plásticos en sus aguas.

¡Vamos a Hacerlo, Argentina!

@vamosahacerloar

Un movimiento cívico que convoca limpiezas masivas de espacios públicos para eliminar los basurales ilegales. A través de sus acciones, concientizan a la población sobre el problema y la adecuada gestión de los residuos.