7 CLAVES PARA APROBAR

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El año está llegando a su fin y se mezclan la necesidad de las vacaciones, la ansiedad de empezar la facu y la pila de exámenes que se vienen encima. Acá te dejamos una serie de consejos que no solo te pueden servir en este tramo final, sino que también los podés aprovechar para tu carrera universitaria.

Creá un cronograma

Si ya tenés las fechas aproximadas de examen planificá los días de estudio, siempre dándole lugar a la flexibilidad: tenés que darle espacio a imprevistos, reuniones y otro tipo de actividades que pueden surgir. Esto te va a permitir no juntar todo el estudio en los últimos días previos al examen e ir avanzando en niveles de dificultad en cuanto a los temas. Consejo: dentro del cronograma dedicale un lugar exclusivamente al repaso.

Respetá intervalos de tiempo libre

¿Cuántas veces pensaste o dijiste “Tengo la cabeza quemada”? Una clave para que esto no suceda es tener momentos de ocio, y cumplirlos obligatoriamente. No vale el “No llego”; la cabeza también necesita descansar y pensar en otras cosas o…no pensar directamente en nada. ¡Ojo! Estamos hablando de “intervalos” de tiempo libre, no de horas y horas de tiempo libre. Tenés que balancear entre el estudio y la relajación.

Orden en el escritorio = orden en el estudio

Los desordenados siempre dicen “Yo encuentro las cosas igual”. Pero muchas veces siempre falta cinco para el peso: llega el penúltimo día antes de examen, tenés que estudiar un tema que te había quedado colgado…y no lo encontrás. Ahí agarrás el whatsapp y empezás a preguntarle a cuanto compañero tenés para que te mande el PDF o te deje sacar fotocopias. Por eso, una clave para estudiar es tener todos los contenidos que sabés que van a entrar en el examen de forma ordenada en tu espacio de estudio.

Trabajá por objetivos

Así como ningún profesor de una materia de un tirón, vos tampoco podés aprenderla de una. Está bueno trabajar por objetivos y organizar la materia que estés estudiando en “nodos temáticos”. Preguntate: ¿cuáles son los temas más importantes de la materia?, ¿cuáles son los ejercicios claves que seguramente me toman en el examen? En el cronograma que armes, ubicá estos nodos desde lo más fácil a lo más difícil. A medida que logres entender cada uno, tomate un tiempo de descanso y no te quedes encerrado: salí con amigos, disfrutá de un almuerzo en familia o alguna actividad al aire libre.

No te dejes llevar por el “Síndrome del pantano”

Es muy frecuente obsesionarse con un tema que te resulta difícil y caer en el “Hasta que no lo saque, no avanzo”. Sin embargo, existen ocasiones en que esta situación puede minar tu confianza: la típica “no entiendo esto, no entiendo nada, me va a ir mal”. Tal vez, una de las cosas más importantes que uno tiene que aprender estudiando es saber avanzar con otros contenidos o ejercicios y tratar de volver sobre el obstáculo más tarde.

No le hagas caso a las malas lenguas

Cada compañero del curso tiene una personalidad y una forma de estudiar y entender al profesor. Por eso, no te dejes llevar por las críticas. Enfocate en lo que le interesa al profesor que aprendas y prestá atención en clase. Las claves de cómo va a tomar el examen siempre están ahí, aunque vos no las veas. Además, colgarte de las críticas ajenas no permite que se hagas cargo de tus propios errores: si te va mal, la culpa siempre la va a tener el profesor.

No te quedes con dudas

“¡Justo me tomaron lo que no sabía!”. Esa frase se repite una y otra vez, aunque tenemos que reconocer que siempre existe algún suertudo que dejó temas en el tintero y no se los tomaron. Pero mejor, no tentar a la suerte: a medida que vayas avanzando en tu estudio, si surgen dudas que no son fundamentales podés anotarlas en algún apartado para retomarlas más tarde y completar todo el tema. No obstante, si tenés una duda fundamental resolvela y no vayas al examen con “lagunas”.

¿Te sirvieron estos consejos? ¿Aplicás alguno? No te olvides que lo más importante a la hora de estudiar es lograr una balance entre aprendizaje, interés y serenidad. Cuanto más relajado estés cuando preparás un examen, más tranquilo vas a llegar a ese momento.