CHILL IT: TU BEBIDA FRÍA EN 30 SEGUNDOS

Ellos son Nicolás Kolliker y Santiago Schmidt, administradores de empresas que junto a Luciano
Cismondi, Marcos Condomi y Pablo Esteban Di Lorenzo forman parte de “Chill It”, una empresa
que desarrolló una máquina que consigue enfriar latas de en apenas 30 segundos,
además de generar menos gastos y energía.

¿Cómo surgió la idea de inventar una máquina que enfriara bebidas en tan poco tiempo?

N: Santi y yo nos conocemos de la facu al igual que otros integrantes con quienes seguíamos la
misma carrera: Administración de Empresas. En una de las materias que teníamos que se llamaba
Marketing Estratégico tuvimos una parte práctica en la que había que buscar un problema del
mercado y plantear alguna solución con algún modelo de negocio concreto. Justo se dio que en
ese momento una empresa de cervezas se hizo presente en la facultad con un programa que era
para que los alumnos interesados les ofreciéramos innovaciones. Los profesores nos dijeron que si
veíamos un problema del mercado de esa industria, podíamos hacer el trabajo pensándolo
también para presentarlo en el concurso, así que decidimos meternos en ese rubro. Fue a Santi a
quien se le ocurrió la idea de enfriar bebidas por una experiencia con nitrógeno líquido que
recordó al haber visitado el Conicet cuando era chico. Entonces empezamos a investigar si ese
concepto realmente podía solucionar algún problema del mercado y comenzamos a hacer la
investigación. Cuando terminamos el proyecto final y la presentamos, los profesores quedaron
sorprendidos y nos dijeron que era muy interesante para seguir adelante y hacerlo un negocio de
verdad. Ellos fueron los que nos dieron el primer impulso. Siempre destacamos eso.

S: Quiero aclarar que no nos presentamos al concurso al final porque decidimos no mostrar
nuestra idea, por más que no teníamos ningún método aún. Lo del nitrógeno líquido era un
concepto. Nuestra máquina funciona con otra tecnología que descubrimos tres años después tras
mucha investigación. Además el nitrógeno es extremadamente caro y la tecnología que tenemos
hoy solo gasta electricidad y muy poca. Por otra parte, los tiempos de enfriamiento en nitrógeno
son tres veces mayores a las nuestras. Digamos que aquella experiencia fue solo un disparador. De
hecho, aquel día en el Conicet, no es que habían metido una lata o algo así en nitrógeno, sino una
flor. Quedé sorprendido al ver cómo la sacaron y rompieron en mil pedazos, fue alucinante.

¿Recuerdan datos que los hayan sorprendido al haber iniciado la investigación de mercado?

S: Nico y yo nos especializamos en eso y la evaluación de la tecnología alrededor de la idea. Nos
llevó años hacerlo profesionalmente, muy bien y al detalle. Lo más impactante es haber
descubierto que se pierde una cantidad absurda en dinero refrigerando las heladeras que,
además, generan un gran derroche energético. Por otra parte, las empresas que venden bebidas,
que son las que ponen las heladeras en los puntos de venta, están perdiendo mucha plata por
falta de frio en sus productos.

N: Lo clave es entender la masividad que tiene en la industria. Es algo que llega a todo el mundo,
está en todos lados y es muy masivo. A nivel mundial son muchísimas ventas perdidas. Además
hay muchas partes beneficiadas en el medio: desde la empresa de consumo masivo que vendería
más, el kiosquero porque tendría una máquina que gasta menos energía y va a tener que pagar
menos gastos y el beneficio que le trae al consumidor que no va a encontrar su bebida caliente.

¿Cambió mucho el equipo de trabajo que tienen hoy en día desde que surgió la idea en primer
lugar?

S: Sí, el equipo cambió bastante. Principalmente necesitábamos una pata más técnica en
ingeniería para que nos ayude. Si bien después de mucha investigación encontramos un método
que funcionaba, sí o sí necesitábamos ingenieros. Así se sumaron Pablo y Luciano, que son dos
mentes brillantes y ellos fueron los que lo hicieron en algo zarpado. Sabíamos que teóricamente
funcionaba y en la práctica también pero ellos encontraron muchas formas para mejorarlo y hacer
que ese método sea mucho más funcional.

N: Al principio funcionaba pero no habíamos conseguido ni ahí los tiempos que son hoy, que es
una fortaleza que tiene el producto. Hay otros que logran enfriar una botella de vidrio en 6 u 8
minutos, mientras “Chill It” lo consigue en 45 segundos.

Desde que hicieron el primer prototipo hasta hoy, ¿cuál fue el camino que recorrieron?

S: El primero lo terminamos a finales de 2018. La presentamos a una empresa muy grande que se
mostró muy interesada, al igual que otras. Ahí empezamos a darnos cuenta de toda la tecnología
que igualmente nos faltaba para ser realmente atractivos para esta gente y además empezamos a
aprender a movernos en el mundo corporativo que no es nada fácil. Una empresa en particular se
mostró tan interesada en comprarla que tuvimos que hacer una investigación de mercado para
corroborar si efectivamente las personas querían esta máquina. En enero de este año nos fuimos a
Sudáfrica para hacer la investigación y estando allá salió una nota en un diario que se viralizó por
todo el planeta y nos empezaron a llamar de todo el mundo.

N: Desde el primer momento que mostramos el primer prototipo y vimos interés, intentamos
siempre ir mejorando el producto. Hoy en día que seguimos buscando qué sumarle o qué mejora
hacerle. También se empezaron a sumar grandes empresas de otros rubros como de
electrodomésticos.

¿Cómo les resultó la experiencia en Sudáfrica?

S: Fue muy interesante el viaje porque a la gente le interesó muchísimo. El estudio dio resultados
increíbles y nos encontramos con una realdad totalmente diferente. Pudimos conocer a varios de
los que manejaban países de África y fue increíble ver la sorpresa que se llevaban y el uso que
pensaban darle.

N: Otra cosa positiva que tiene la máquina es que no necesita una energía demasiado poderosa.
Inclusive podría conectare a un panel solar y funcionar con eso. Le da una posibilidad sustentable
que también es importante. Necesita un 60% menos de energía que una heladera de kiosco y una
sola máquina de estas, puede reemplazar a tres de las tradicionales. Esto es algo muy importante
para este mercado en particular.

¿Creen que haber estudiado Administración de Empresas adquirieron herramientas que los
ayudó en este emprendimiento?

S: Por lo menos por mi lado, sí. La universidad te da otra apertura mental para entender las cosas.
Nunca me imaginé que me podía cambiar la mente. Me sirvió muchísimo y me dio un set de
herramientas que es fundamental para tomar decisiones complejas todos los días.

N: A veces ni nos damos cuenta que usamos herramientas que aprendimos en la facultad porque
las tenemos tan incorporadas que lo terminamos haciendo de manera natural. Además coincido
con Santi: nos formó como profesionales. Tuvimos el plus de tener profesores muy cercanos que
nos ayudaron un montón, inclusive después de terminar la carrera.

¿Cuál es el sueño que tienen por delante?

S: A mí me gustaría ver esta tecnología en la calle, que todos la podamos usar y que genere un
impacto en el medioambiente, además del placer de los consumidores. Además, si bien tenemos
esta tecnología y la máquina que enfría las bebidas, somos una compañía y queremos desarrollar
más tecnologías. Me gustaría constituirnos como una compañía de innovaciones, algo que es muy
desafiante de hacer.

N: Yo primero quiero cerrar lo que tenemos y tener la experiencia de haber podido lograr algo. Me
gustaría mirarnos entre nosotros después de no sé cuántos años remándola y poder disfrutar del
esfuerzo que le pusimos, más allá del resultado final. Espero que podamos lograrlo después de
tanto y me gustaría ver nuestra tecnología en la calle por los beneficios que trae, pero también
poder mirarnos orgullosos por lo que conseguimos. Más allá de esto, el camino transitado ya
implicó para nosotros una gran experiencia de vida que ya es un sueño realizado en sí mismo.