¿Cómo encarar el primer año en la universidad?

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Cada vez falta menos para el gran salto. Sabemos que ser un estudiante universitario será una experiencia inolvidable, pero al inicio siempre suele ser difícil. Y es que, a diferencia del nivel secundario, el alumno tendrá que adaptarse a nuevas formas de enseñanza y usar adecuadamente su libertad.

Las exigencias universitarias son distintas a las del nivel secundario y, por lo tanto, requieren metodologías y hábitos de estudio diferentes. Tené en cuenta estas recomendaciones para llevar con éxito tu primer año en la universidad.

Por ejemplo, no deberás escribir todo lo que el profesor mencione, sino solo aquello que se considera relevante. Para ello, tendrás que prestar mucha atención y discriminar cierta información.

Otro tip importante para considerar durante la carrera universitaria se relaciona con la bibliografía de lectura obligatoria y la de lectura optativa. No es recomendable estudiar únicamente lo que el profesor mencionó en clase. En la universidad, se sugiere completar el tema con la bibliografía señalada en el programa.

Asimismo deberás organizar tu material de estudio. Cuando se inicia una carrera, los alumnos tienen la responsabilidad de leer unidades o libros enteros para empaparse sobre un único tema. Por eso, es fundamental aprender a organizarte, tanto con el material como con los tiempos de estudio.

Lo recomendable es que uses un cronograma o algún otro sistema que respete no solo el estudio, sino también los horarios de esparcimiento y otras actividades.

Nuevos sistemas de evaluación: preguntas abiertas, preguntas relacionales, trabajos prácticos extensos, etcétera. Puede suceder que algunos estudiantes estén habituados a un tipo único de evaluación, por lo que, ante una modalidad diferente, se les hace difícil aprobar los primeros exámenes. En este caso, te aconsejamos ser precavido y consultar con otros jóvenes que hayan aprobado dichos cursos.

El estudio en profundidad también es importante. Si bien aprender todo de memoria nunca es eficaz, puede parecer una alternativa viable en el secundario, cuando teníamos frente a nosotros un pequeño manojo de papeles. Sin embargo, cuando nos aguardan cientos de hojas, debemos buscar otros recursos que, por un lado, nos ayuden a optimizar el tiempo y, por el otro, logren nuestro objetivo de retener e internalizar los conocimientos a largo plazo.

Recordá que estudiar a último momento en la universidad, debido a la cantidad de material y el tiempo de procesamiento que demanda toda esta información, no es la mejor herramienta bajo ninguna circunstancia.

“Organizá” tu libertad 

Como ya hemos mencionado, el segundo aspecto que tiene particular significado en esta etapa es el de la libertad adquirida. Por primera vez, muchos jóvenes se encuentran con un planteo cotidiano totalmente diferente al que estaban acostumbrados. De la rutina y la seguridad que provee el colegio al mundo de decisiones y opciones que propone la universidad.

Desde la elección de la carrera propiamente dicha y del lugar de estudio, la inscripción a materias, la selección de horarios de cursada, la asistencia a clases, la atención prestada, el estudio para las asignaturas; todo recae sobre una única persona: el alumno. Serán tu responsabilidad, tu capacidad de adaptación y flexibilidad, tu motivación y tu compromiso los que te permitirán tener un desarrollo más estable y placentero en el mundo universitario.

El problema comienza cuando se pasa de la nada al todo, cuando se rozan los extremos y la libertad aparece en la vida del joven de forma abrupta. Por lo tanto, es fundamental que tanto la familia como la escuela apliquen un aprendizaje previo, enseñándoles a los adolescentes a elegir, a pensar, a analizar, a responsabilizarse por las consecuencias, entre otras cosas. Y, por supuesto, dependerá de cada uno, del contexto, de su historia y características personales, cómo utilizar esa libertad.

Sin embargo, más allá de tus propias acciones, lo más importante es que, en caso de que te sientas desorientado, angustiado o perdido, te animes a pedir ayuda, ya sea en el espacio universitario destinado para tal fin, consultando a un orientador vocacional o buscando el consejo de algún tutor o adulto que pueda guiarte.