El cambio está en vos

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¿Qué podés hacer desde tu lugar para hacer de tu entorno un lugar mejor? ¿Cómo podés facilitarle el trabajo a las ONG y fundaciones solidarias? ¿Cómo contagiar el espíritu de colaboración y ayuda? Acá, pequeñas acciones que todos podemos hacer para transformarnos en humildes agentes de cambio.

 

  1. APROVECHAR EL ESPACIO ESCOLAR

Este es tu último año en la escuela, y posiblemente no te diste cuenta de algo muy importante: ¿cuándo vas a tener otra vez la oportunidad de contar con un espacio y con cientos de personas que puedan escucharte en un recreo o una carterlera? Problamente tu respuesta será: “La universidad”. Pero para organizar algo en la facu vas a necesitar primero conocer a las personas que te rodean y ganar confianza y eso puede llevar tiempo. En la escuela pasa todo lo contrario: los directivos ya te conocen, sabés los puntos fuertes de la institución y en qué pueden colaborar.

Si en tu colegio se desarrollan acciones solidarias con frecuencia, involucrate y participá activamente más allá que tu mente esté más en los exámenes de ingreso y en el viaje de egresados. A los objetivos que se plantean estas acciones sumale algo más: involucrar a tu club, a otro colegio con el que tengan buena onda.

 

  1. NO PASAR DE LARGO LOS POST

¿Cuántas veces pasamos de largos post de Facebook porque tienen más párrafos de los que estamos acostumbrados a leer? Posiblemente, en esas oraciones que elegimos no leer haya pedidos importantes. Por más que los clics se remonten al primo de un amigo de un amigo, pensá que es alguien que necesita ayuda y puede ser que el día de mañana vos estés en la misma situación y precises de toda la colaboración posible.

Alguien que necesita dadores de sangre, un lugar urgente para mudarse, otros que están pidiendo que se firme un petitorio para presentar un proyecto de ley o difundir la información de una persona desaparecida. Hasta cosas más pequeñas: pensá la mano que te dio ese compañero en explicarte algo antes del examen y fue justo lo que te tomaron. En las redes sociales hay chicos como vos que piden que les ayuden a entender un programa de diseño, les tiren un dato sobre dónde conseguir cursos gratis, etc. Responder a esos llamados también es ayudar, y posiblemente cinco personas que busquen en Google puedan más que una, y a vos no te cuesta nada.

Y no te olvides tampoco: en el mundo de las redes sociales están los post de las fundaciones y ONG que difunden sus actividades y pedidos. Si pensás: “Yo este finde no puedo ir a esta colecta”, puede ser que otro amigo tuyo sí pueda. Lo único que tenés que hacer para que él se entere es compartir el evento.

 

  1. CONOCER TU ENTORNO

¿Cuántas organzaciones deben moverse para conseguir donaciones? Todo sería un poco más fácil si los vecinos de las inmediaciones donde está la sede o el centro de donación supieran que existe el lugar. No obstante, sabemos que es una tarea titánica difundir información y dar a conocer las actividades a su contexto más cercano. ¿Por qué no pensamos al revés? Enterarte de las ONG y fundaciones que están en tu barrio puede agilizar las tareas para muchos y dar una mano enorme. A vos y a tu familia también les debe pasar que se fueron 30 kilómetros lejos para colaborar cuando no sabían que a tres cuadras otros los estaban necesitando. Estar al tanto de la cercanía de los centros de ayuda le quita excusas a muchas cosas, como el hecho de llevar las donaciones.

Si no tenés el tiempo para transformarte en el voluntario de esos espacios, lo que sí podés hacer es convertirte en el vocero en el barrio. Desde dejar flyers en los lugares donde vas a hacer las compras o contarle a tu vecino mientras está lavando el auto que puede dar una mano a pocas cuadras. Tener conciencia de los que nos rodean también te posibilita darte cuenta de otra cosa: ellos son personas que dedican mucho tiempo de su vida en ayudar a otros. ¿Por qué no ayudarlos a ellos entonces? Ayudar a otros para que esos otros ayuden. Es una rueda virtuosa que trae mucha satisfacción. Si sabés que están juntando donaciones un finde, acercales una merienda, gaseosas o simplemente andá a cebarles mate. Es una forma de agradecimiento y de compañía que muchos voluntarios no tienen de los vecinos donde están ubicadas sus sedes.

Y una cosa más: conocer tu entorno es una gran herramienta de toma de conciencia. Vas a notar la cantidad de personas que están haciendo cosas por el otro, y la frase “nadie se compromete” va a dejar de ser cierta porque las pruebas de que sí, las vas a tener a la vuelta de tu casa.

 

  1. PEQUEÑOS APORTES, GRANDES RESULTADOS

Hace unos años, ¿quién pensaba que un cuadradito de lana o polar podía transformarse en una frazada? La campaña Tu cuadradito abriga es la prueba que muchas voluntades juntas hacen la fuerza y que los retazos de tela pueden tener una nueva vida y proteger del frío a otros (¡mirá los puntos de recolección!).

Separar residuos, aprender a hacer compost, juntar tapitas, comprar una unidad más de cada producto básico como fideos, leche y arroz. La lista de opciones es más amplia de lo que creés. Cosas que incluso uno no tiene en la mente, como reciclar electrónicos rotos, hoy pueden hacerse sin ningún problema (www.quereciclo.com.ar, por ejemplo, recupera el 94 por ciento de las donaciones). Y otras, donde tu espacio vital puede transformarse en el protagonista: ¿tenés un patio con solo pasto o un balcón vacío? Usá ese espacio para plantar verde y aportar tu granito de arena.