El Potrero es un campo de oportunidades

“Vemos casos de niños que han pasado por nuestra fundación y se convierten en jugadores  que claramente han evolucionado; hacen deporte, terminan el colegio y construyen vínculos sanos con sus familias. Eso nos llena de alegría”. Alfredo Romano decidió fundar con cuatro amigos hace casi 10 años la “Fundación El Potrero” con el objetivo de brindarles a los chicos de los barrios vulnerables de la Provincia de Buenos Aires una mejor calidad de vida. 

¿Qué es  La Fundación El Potrero?

Es una organización que intenta generar nuevas oportunidades para chicos y chicas de todo el país. Con el objetivo de transformar la realidad de cientos de ellos, llevamos a cabo nuestro trabajo a  través del deporte, la educación y el apoyo psicológico. Utilizamos el fútbol como puente para generar confianza y un vínculo con los chicos.

¿Cómo nació la fundación? 

Nació hace casi 10 años en Troncos del Talar, partido de Tigre, Provincia de Buenos Aires. Empezamos siendo cuatro compañeros con el simple proyecto de ayudar a un grupo de chicos que se habían quedado sin su profesor de educación física. Un amigo que desempeñaba un taller de percusión en el barrio nos propuso la idea. Hoy contamos con tres sedes más: una en el barrio “1-11-14” del Bajo Flores, en el Barrio Obrero y en “La 31”.  Ayudamos aproximadamente a 250 chicos. 

¿Con que armas ayudan a los chicos? 

Nuestra labor se divide en tres. Por un lado, la parte deportiva a cargo de los profesores de educación física en conjunto con grupos de madres que nos apoyan para tener un seguimiento controlado de los chicos que asisten. Dependiendo de los barrios, se entrena una o dos veces por semana. Además, trabajamos en conjunto con un grupo de psicólogos de la Universidad Austral mediante un acuerdo que permite ayudar a los chicos de manera profesional, con mucha planificación, orden y ejecución con el fin de contribuir a su salud psicológica. Por último, intentamos luchar contra la deserción escolar. Con apoyo psicológico intentamos conseguir que los chicos sigan estando motivados para ir al colegio

¿Cómo realizan el apoyo psicológico?

Nos enfocamos en trabajar en conjunto con las familias, tanto chicos como padres. Tenemos charlas enfocadas en temas específicos como autoestima, el desarrollo de límites dentro de un hogar y cómo manejar las crisis producidas por la cuarentena. La próxima charla tratará sobre cómo generar hábitos saludables dentro de una familia. Consideramos de vital importancia que se involucren las familias para que los chicos y chicas sigan vinculados al deporte y a la educación.

¿Cómo afectó la cuarentena a la fundación?

Fuimos bastante afectados porque la dinámica que manejamos siempre fue presencial y no se podía realizar. Decidimos contratar a una empresa para desarrollar una plataforma con el fin de trabajar la deserción escolar a distancia. Además, seguimos acercando elementos de higiene y alimentación debido a que en el marco de la pandemia la situación económica empeoró. 

¿Cómo fue el mecanismo de reuniones?

Comenzamos a realizar charlas mensuales y convocamos a todos los barrios vía Zoom al mismo tiempo. Hemos tenido grandes resultados. La última reunión logró congregar a 34 familias, un número realmente importante teniendo en cuenta las dificultades técnicas que pueden surgir. Además contribuye a desmitificar un poco la asociación de la pobreza con la dificultad de manejo y aprendizaje en el marco de las nuevas tecnologías.

¿Qué tan difícil es lograr la aceptación en un barrio vulnerable?

Romper el hielo para ingresar a un barrio es un trabajo arduo el cual se calcula que puede demorar alrededor de un año. Generalmente logramos hablar con personas referentes que entienden nuestra labor y nos ayudan a ganar confianza. La fundación por su parte intenta que los vecinos y las familias comprendan que no existe ningún tipo de interés particular en la fundación más que brindar a los chicos más oportunidades y apoyo.

¿Reciben algún tipo de ayuda política?

No recibimos ningún tipo de subsidio ni apoyo desde el punto de vista económico pero sí entendemos que es importante comenzar a trabajar en conjunto entre las organizaciones, asociaciones civiles o fundaciones y los gobiernos de los municipios para que así se pueda lograr un impacto más profundo y articulado entre ambos. Puntualmente, nosotros fuimos convocados por el municipio de Lanús que puso a nuestra disposición un parque en el Barrio Jardín para que podamos comenzar próximamente nuestras actividades.

¿Qué se siente ver el progreso de un chico de la fundación?

Nuestra fundación tiene como fin último intentar construir oportunidades para los chicos. Eso no quiere decir que todos los que pasan por la organización tienen la posibilidad de aprovechar la oportunidad que les brindamos. Vemos casos de niños que han pasado por nuestra fundación y se convierten en jugadores profesionales o que simplemente han evolucionado: hacen deporte, terminan el colegio y construyen vínculos sanos con sus familias. Eso nos llena de alegría.

¿Qué le depara el futuro a “El Potrero”?

Seguir creciendo, poder ofrecer una propuesta mejor y con mayor impacto. Seguir trabajando con la deserción escolar y llegar a cientos y miles de alumnos. Ahora la oportunidad de comunicarnos digitalmente nos abre mucho las puertas. 

Además seguir profundizando la parte psicológica con profesionales que tengan ganas de trabajar y aportar al futuro de los chicos para darles la posibilidad de desarrollar el futuro que todos deseamos.

¿De qué manera las personas que están leyendo la nota pueden ayudar?

Siempre es importante seguir sumando recursos con el objetivo de seguir creciendo, aceptamos donaciones en nuestra página web. También tenemos aportantes regulares y colaboran con nosotros algunas empresas que donan alimentos y eso nos ayuda mucho. Los profesionales son aportados gracias al acuerdo que mantenemos con la Universidad Austral. Los cuatro fundadores de la organización hacen un aporte económico también todos los meses.

 

Por Lucio Ocamica.