Emprendedores: MERAKI, cepillos con impacto positivo

Tres amigos y la búsqueda de cambiar el mundo. Tres profesionales y el desafío de eliminar el uso del plástico. Tres socios y la aventura de emprender ofreciendo productos de bambú traídos de China. ¿El resultado? Meraki, un ejemplo de cómo generar impacto positivo desde lo ambiental, lo social y lo económico.

Por Tais Gadea Lara

Seguramente habrás escuchado que una forma de cuidar el ambiente cuando te lavas los dientes es que cierres la canilla mientras lo haces y sólo la abras cuando sea necesario enjuagarte. ¿Pero alguna vez pensaste en el cepillo? ¿En ese artículo de plástico que solemos cambiar cada tres meses? ¿Alguna vez te preguntaste qué ocurre con él cuando lo tiramos al tacho de basura? ¿Alguna vez tomaste conciencia del enorme impacto que estábamos generando con ese pequeño producto de uso diario?

Estos fueron algunos de los interrogantes que comenzaron a hacerse Martín Lela y sus dos socios hace unos años. Preguntas que empezaron a encontrar respuestas y que dieron como resultado un emprendimiento con un objetivo tan sencillo como desafiante: “Ofrecer productos que cuidan el ambiente”.

EL ORIGEN

Sumado a los interrogantes, la realidad parecía demostrar una problemática: 4.700 millones de cepillos de dientes son desechados por año en el mundo; y, al no degradarse, contaminan el ambiente y provocan la muerte de cientos de especies.

Lejos de mirar a un costado, tres jóvenes decidieron asumir el desafío de hacer algo a través del mundo de los negocios. “Vimos el daño que el plástico estaba haciendo a nivel mundial e intentamos buscar una solución”, recuerda Martín Lela los orígenes de un emprendimiento en el cual hoy se desempeña como responsable de Marketing. “Tomamos conciencia de que había que dejar de promover el uso de productos de plástico, pero en especial, de aquellos que se consumen diariamente porque permitirían generar un gran impacto”, agrega.

Así fue como, con una inversión y apuesta interesante, nació Meraki: un emprendimiento que ofrece productos biodegradables para reducir el uso diario de plástico, para concientizar a las personas, para generar un impacto positivo. “En el mercado hay una predisposición de las personas a querer realizar una contribución para cuidar el ambiente, pero la mayoría no sabe cómo empezar. Nosotros les ofrecemos productos con los cuales pueden iniciar ese camino”, describe.

EL PRODUCTO

El cepillo de dientes de Meraki es, según presenta Martín, “distinto”. ¿Por qué? Está hecho en un 97% de bambú, una materia prima sustentable y biodegradable. Cada cepillo se ofrece en tres variedades, según las cerdas: suaves, medias y duras. Su vida útil es idéntica a recomendada por los odontólogos para un cepillo de plástico, pero, al concluir su vida útil, viene el gran diferencial: no perdura años sin degradarse, contaminando el ambiente como lo hacen los cepillos de plástico, sino que se descompone fácil y rápidamente, volviéndo al ciclo propio de la naturaleza.

Lejos de vender por vender, los responsables de Meraki buscan garantizar la calidad del producto. Por eso, la comunicación e interacción permanente con los consumidores es la clave. A través de ese contacto fluido por medio de las redes sociales y los distintos canales online, es que, por ejemplo, han podido saber de la importancia de bajar la cantidad de cerdas en cada cepillo o que haya un reordenamiento de las mismas. Fue de hecho de ese mismo vínculo que surgió la idea de incorporar un nuevo producto, tal como revela Martín: “Cada tres clientes, uno nos preguntaba si teníamos cepillos para niños”.

EL EQUIPO

Meraki surgió de la idea de tres jóvenes amigos (de entre 26 a 31 años) que hoy se distribuyen las tareas que requiere el negocio: producto, administración y distribución, y marketing. Con un contacto permanente a través de los dispositivos tecnológicos y el mail como principal herramienta de comunicación, cada uno trabaja de forma independiente en su área de responsabilidad y luego se reúnen físicamente una vez por semana para compartir las novedades de cada área, articular las tareas que se vienen desarrollando y continuar creciendo.

Uno de ellos se ocupa del vínculo permanente con el proveedor de productos de China. Su elección fue el resultado de un arduo trabajo de relevamiento, análisis y comparación de proveedores hasta optar por el que mejor reunía todos los requisitos de responsabilidad que se buscaban. ¿El sueño de los tres miembros de Meraki? Viajar al enorme país asiático y conocer el ecosistema de donde proviene ese material tan valioso que da vida a cada uno de sus productos.

EL COMERCIO

Los cepillos de Meraki pueden conseguirse en 400 puntos de venta a lo largo de todo el territorio argentino, a los cuales se puede acceder a través de su sitio web. Para Martín, la fórmula de su éxito es sencilla: “Venta uno a uno y difusión en redes sociales”. En este sentido, el responsable de Marketing del emprendimiento destaca la labor de los representantes de provincias como Chaco, Córdoba, Corrientes y Mendoza que han permitido que un producto biodegrable no sólo esté disponible en Buenos Aires, sino también en otros ámbitos del país.

Siempre, el gran interrogante ante un producto que responde a criterios de responsabilidad e impacto positivo es: ¿cuesta lo mismo? Desde Meraki, garantizan una competencia con los cepillos tradicionales a través de un control del precio. Martín lo explica del siguiente modo: “A los mayoristas o representantes, les hacemos un precio especial porque nos compran en cantidad. Ellos ganan más no tanto por unidad, sino en el total de la venta. Se trata de un negocio de cantidades”.

Farmacias, tiendas naturistas o mercados conscientes son algunos de los ámbitos donde puede encontrarse este tipo de productos. Pero también la venta online pisa fuerte en la comercialización de estos artículos. El único elemento negativo que Martín subraya es el tener que “lidiar con algunas grandes cadenas y sus largos plazos para efectuar los pagos”.

Al momento de conversar para esta nota, el equipo estaba esperando la llegada de un nuevo envío procedente de China. Pero no era cualquier envío, estas cajas arribaban con dos buenas noticias. Por un lado, era un pedido que, en cantidad, duplicaba al original; lo que evidenciaba la respuesta positiva del público en poco tiempo en el mercado. Por otro lado, el pedido ya no incluía únicamente cepillos de dientes para adultos, sino también para niños y un nuevo artículo: cucharitas para helado. ¿Por qué esta expansión hacia nuevos productos? “Desde el inicio del proyecto, nuestro propósito fue poder ofrecer la mayor cantidad de productos biodegradables posible”, responde Martín.

EL CONSEJO

Orgulloso del proyecto, feliz por el crecimiento y consciente del aporte positivo que están realizando al ambiente, Martín no quiere desaprovechar la oportunidad de estas páginas para aconsejar a otros jóvenes que están pensando en lanzarse al mundo emprendedor, pero aún tienen dudas al respecto. “Júntense con gente profesional, apóyense en personas que tengan experiencia, escúchenlos para que les digan qué es lo que sirve. No por ser una pyme, no por ser una idea local, no lo tenés que hacer profesional. Armen un equipo con gente conocedora del tema, que esté capacitada, y confíen en la fortaleza de cada uno”, expresa y se adentra ya en el después de animarse a emprender: “Es más importante el desarrollo del negocio que la idea. Nosotros no entendíamos del mercado sustentable, pero teníamos experiencia en el manejo de pymes y eso fue un plus enorme. Confiamos en gente profesional y trabajamos con personas capacitadas para hacerlo posible. Eso sí: importante comunicar, pues sino sabés comunicar tu idea, no funcionará”.

Pero también suma una recomendación de valor: “No hagan nada por obligación. Hagan lo que sientan”.

 

Encontrá más información sobre este emprendimiento en www.meraki-home.com y descubrí también los usos de los productos alrededor del mundo, más tips especiales en su Instagram: @merakibambu