¿Hacer o tener?… Esa es la cuestión. Pero, ¿cómo hago?

 

 

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Por Gabriel Chaufan*

Les propongo el siguiente juego: tienen un excedente de dinero y pueden elegir entre comprarse algo nuevo que les guste (un nuevo celular, una tablet, una buena prenda de vestir, lo que quieran) o gastarse esos ahorros en un viaje con amigos, con su novia o novio o con quien quieran. ¿Qué elegirían? ¿Qué les parece que les daría mayor felicidad? ¿Vivir experiencias hace a la gente más feliz que las posesiones materiales? ¿O es al revés? Las posesiones duran un tiempo, mientras que las experiencias son instantáneas.

Dos investigadores de dos de las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos (Leaf Van Boven de la Universidad de Colorado y Thomas Gilovich de la Universidad Cornell) realizaron conjuntamente un estudio al respecto (que incluyó sendas encuestas a estudiantes) y llegaron a la conclusión que vivir experiencias es mucho más enriquecedor para un individuo que adquirir bienes. El placer de los bienes nuevos dura muy poco en nuestra mente y nuestros corazones, mientras que los recuerdos de una experiencia vivida duran para toda la vida, y se revalorizan con el paso del tiempo. ¿Quién no se acuerda de algún viaje o de alguna anécdota vivida? ¿Y qué nos pasa cuando nos acordamos? ¡Nos da felicidad! ¿Y de la última vez que compraron en casa un televisor más grande y más nuevo? Ya ni nos acordamos cuándo fue. Y si lo recordamos, no nos genera nada en nuestro interior.

Pero más allá de si utilizaremos nuestros ahorros para vivir experiencias o para adquirir bienes, debemos preocuparnos primero por generar ahorros. ¿Cómo hacerlo? ¿Para qué? ¿De qué forma?

Todos tenemos sueños y proyectos, cosas que nos encantaría hacer o comprar; desde que somos chiquitos (aunque obviamente van cambiando con el tiempo). Pero lamentablemente, muchos de esos sueños o proyectos necesitan de dinero para concretarse. No de sumas millonarias (porque no serían sueños, sino utopías), pero sí de sumas que no es posible acumular sin generar ahorro durante un determinado periodo de tiempo. ¿Cómo lo podemos hacer?

Para lograrlo, las personas necesitamos de cierta conducta y respetar ciertas reglas. A continuación, van algunas de ellas:

Planifiquemos nuestros sueños

Esta primera regla parece obvia, pero es la más importante de todas: planificar. ¿Cuáles son aquellas cosas realmente importantes para ustedes? ¿Cuáles son sus prioridades? ¿Las próximas vacaciones con amigos? ¿Un nuevo celular? Planificar y priorizar es el primer paso para concretarlas.

No gastemos todo lo que ganamos

Seguramente ustedes tienen alguna forma de generar ingresos. Changas que les piden sus padres o un vecino, mensualidad, “robo de vueltos”, clases particulares a chicos más chicos, etc. Una regla que es muy importante que aprendan es que no podemos gastar el 100 por ciento de lo que generamos. No importa si justo hay una fiesta espectacular o un grupo de amigos sale a comer afuera todas las noches. ¿Por qué? Porque si no generamos un excedente, no podremos cumplir nuestros sueños y proyectos, esas cosas que definimos como realmente importantes en el punto anterior.

 

Ahorremos para fines específicos

Está demostrado empíricamente que es muy difícil ahorrar porque sí, simplemente porque toca ahorrar, en abstracto. Porque si el ahorro no tiene un objetivo claro y concreto, si no nos representa un viaje o un celular nuevo, no lo vamos a lograr. Y lo que termina pasando es que a la primera de cambio nos dejamos tentar, el ahorro vuelve a cero y a arrancar de nuevo. Tenemos que poner como objetivo esos sueños que definimos en el primer punto y destinar mensualmente dinero para ese fin (como si ahorráramos en un chanchito virtual).

El ahorro no tiene que ser “lo que sobra a fin de mes”

Sería imposible ahorrar, y por ende cumplir los sueños, si ahorráramos solo lo que nos sobra a fin de mes. Y si es así, no ahorraríamos nada simplemente porque nunca sobraría nada de dinero. A principio de mes hay que generar un patrón que nos permita el equilibrio de disfrutar del día a día y generar excedente para cumplir las cosas importantes.

 

Vivimos en una sociedad donde el consumo manda y estamos permanentemente bombardeados a gastar, gastar y gastar. Pareciera que si no consumimos todo lo que nos ofrecen los medios de comunicación somos parias para la sociedad. Pero la verdad es que cada uno de nosotros, y en cada momento de nuestras vidas, tenemos que hacer un ejercicio para descubrir qué es lo realmente nos importa. Cuáles son aquellas cosas por las que realmente vale la pena gastar nuestro dinero, y por las cuales vale el esfuerzo de dejar de consumir lo que el mercado nos ofrece.

En definitiva, yo no sé si ustedes se sienten más atraídos por comprar bienes o vivir experiencias, pero estén seguros que cumplir los sueños depende exclusivamente de ustedes. Es cuestión de seguir las reglas, resignar algunos incentivos al consumo, pero sobretodo, de proponérselo, de metérselo en la cabeza. ¡No se van a arrepentir!

 

* El autor es actuario, docente de Cálculo Financiero en la UBA y especialista en finanzas familiares