“HISTORIAS INNECESARIAS”: UNA HISTORIA NECESARIA PARA ANIMARSE

No le gustaban demasiado las redes sociales pero una serie de circunstancias lo llevaron a empezar a subir historias curiosas, raras y (según él) innecesarias a, justamente, las historias de su perfil. A sus seguidores les empezaron a gustar y cuando consiguió buena interacción, decidió mejorar el contenido para subirlo a Youtube. Hoy, Damián Kuc, que de adolescente temía por no saber cuál sería su vocación, consiguió unificar todas sus experiencias para crear “Historias Innecesarias”: una cuenta de Instagram, canal de Youtube y podcast de Spotify que se dedica a contar todo tipo de hechos verídicos de una forma dinámica y con información de primera. 

Antes que nada, ¿cómo es que siendo chaqueño no se te nota el acento en lo más mínimo?

Suele ser lo que primero llama la atención eso. Muchas veces ni las personas de Chaco piensan que soy de acá. A veces me pasa que recibo saludos que me mandan desde Resistencia de Chaco y yo me río porque no se dan cuenta que seguramente viven a tres cuadras. Siempre viví acá, inclusive las dos veces que me mudé fue a cinco cuadras de donde vivía. Es cierto que me vinculé un montón con gente de Buenos Aires porque me gustaba mucho viajar a ver recitales allá y demás y, además, cuando hago los videos me obligo a modular para que se entienda. Creo que eso termina ayudando a que hable como un argentino promedio. 

Hacés un contenido que requiere de mucho estudio e investigación, sin embargo en varias entrevistas comentaste que en el colegio no te gustaba estudiar en absoluto…

Para nada. Después con el tiempo me di cuenta que el acto de estudiar no me disgusta sino que no me gusta estudiar lo que no me interesa. En la secundaria era muy malo, sobre todo en matemáticas, física, química… Pésimo. Me las llevaba siempre, no me gustaba para nada. El hecho de ir al colegio no me disgustaba pero estar ahí haciendo problemas matemáticos no me llamaba para nada, lo hacía porque tenía que hacerlo. 

¿Por qué creés a algunos se les presenta la situación de terminar estudiando con más ganas y por su cuenta una vez que terminaron el colegio?

Creo personalmente que el acceso a internet es clave en eso. A mí me pasaba (y me sigue pasando) que en internet si te interesa algo, lo busco y lo encuentro. Entonces en elección tenés dos posibilidades: sentarte en tu casa y buscar todo lo que querés saber, te interesa y da curiosidad o ir a ese lugar a sentarse y aprender por repetición y menos dinámica cosas que muchas no te interesan. Siento que ahí está la diferencia: uno elige qué buscar en un lado mientras que en el otro te sientan y dan toda la información. Para mí lo que genera que no te dé una motivación, al menos como me pasaba a mí, es que tenías toda una lista de materias y en todas te juzgaban de la misma manera.  

¿Tuviste miedo al estar terminando la secundaria por no saber qué carrera elegir?

Me empezó a dar miedo el último tramo del colegio porque del primero hasta la mitad de quinto, estaba relajado. Cuando quedaban pocos meses de clases empecé a preocuparme viendo cómo algunos compañeros sabían qué hacer y yo no tenía idea. Como más o menos me gustaba la comunicación me anoté en Comunicación Social pero nada que ver. Después la dejé y me inscribí en Criminalística y si bien era interesante no era para mí. Tuve el coraje de decirle a mis papás que del abanico que había para estudiar no me interesaba nada y no iba a seguir estudiando, como en el colegio, cosas que no me gustaban. Así que empecé a trabajar con ellos en el cotillón familiar como atención al público. Como soy muy tímido me sirvo para aflojar un poco, tuve bastante miedo. Me desesperaba ver que todos estaban inscribiéndose pero por suerte mi grupo de amigos cercanos estaba en la misma y eso me ayudó a no sentirme solo en el sentimiento.  

Antes de comenzar con “Historias Innecesarias” hiciste standup, ¿cómo surgió eso?

Después de dos años de trabajar con mis papás me apareció un anuncio de clases en Facebook y dije, “vamos a ver”. Siempre me había gustado pero en Chaco era impensado, casi no existía. Así que lo empecé mientras seguía trabajando y no le avisé a nadie. Los jueves a las 23 salía y nadie preguntaba a dónde iba. 

¿Por qué no quisiste contárselo a nadie?

Porque quería probar y, sabiendo que mis viejos estaban preocupados por lo que yo quisiera hacer de mi vida, decidí mantenerlo en secreto. De hecho, en marzo de 2018 hicimos la primera presentación, la muestra, y no le avisé a nadie. Lo gracioso fue que mi familia se enteró cuando salió mi imagen en el diario, que justo eligió mi foto para avisar que se venía el evento. Me empezaron a llegar mensajes un montón de familiares así que lo tuve que contar. Por suerte la muestra salió bien. 

¿Creés que hacer standup te ayudó para más tarde comenzar con “Historias Innecesarias”? 

Siento que fue todo un proceso. En el medio hay muchas cosas de comunicación que hice, siempre iba tanteando todo ese universo del entretenimiento y la comunicación en general. Ya cuando empecé con el standup sentí que algo empezaba a funcionar. Ahora se unió todo, todo. Es muy loco. Creo que tuvieron sentido todos las idas y vueltas de la facultad, el negocio familiar para sacarme la timidez, hacer el show, darle más bola a Instagram… La verdad es que Instargam en si me repelía un poco porque sentía que era solo para mostrar cosas demasiado ideales. Además, yo no era de subir fotos mías, cero. Cuando apareció Minerva, mi perra, y empezó a destrozar todo, comencé a filmarla para hacer catarsis y eso gustó. Haciendo el curso de standup me di cuenta que para que vengan al show tenía que empezar a mostrar la cara, así que empecé de a poquito a hablar. Hoy cuando me veo no me reconozco ni entiendo por qué hablaba de esa manera. El cambio en dos años fue brutal. Empecé a darme cuenta que a la gente le empezaba a gustar lo que hacía y de a poco me fui soltando. 

Cuando empezaste a subir estos videos a Instagram, ¿en qué momento decidiste que ibas a hacerlo un segmento con el actual nombre?

Lo presenté como “Historias Innecesarias” desde el segundo que subí explicando la historia del bidet. Elegí ese nombre porque eran todos videos de15 segundos para las historias y sentía que estaba contando cosas que no le iba a cambiar al vida a nadie. Además estaba contando una historia innecesaria en una cantidad innecesaria de historias de Instagram. Hice ese juego de palabras y quedó, porque hoy en día no tienen ningún tipo de sentido. Pensé en cambiarle el nombre un par de veces pero como la gente lo relaciona al toque, quedó ahí. 

¿En qué momento decidiste comenzar a subir los videos a Youtube?

Paulina Cocina me recomendó. Hace poco revisé la conversación y yo le respondía que no tenía constancia. Cuatro meses después me volvió a recomendar que los suba y ahí decidí empezar a subir los que ya había hecho para Instagram. Durante 2019 me di cuenta que en Youtube había empezado a entrar público nuevo con mucha más rapidez que en Instagram y ahí empecé a arreglar los videos para que la gente pudiera verlo mejor en la televisión. Además, hay un detalle que no voy a omitir en absoluto: Youtube te empieza a pagar. Yo había estado un montón de años en Instagram sin ganar un peso y de golpe en esta plataforma había comenzado a ganar algo en un par de meses. Por todo eso decidí, desde este año, empezar a grabar pensando directamente para subirlos a Youtube desde el primer proceso. 

Supongo que fue todo un trabajo adaptarte a esa nueva plataforma…

Fue todo un laburo, hasta el día de hoy hay cosas que no entiendo. Cambia todo el tiempo pero por suerte hay una comunidad muy buena. Estamos todos en la misma y como todo está muy verde, vamos aprendiendo todos juntos. Un día no entiendo algo y le mando mensaje a otros youtubers y todos juntos vamos enseñándonos. Es muy piola que sea una comunidad tan buena en ese aspecto. 

Más allá de aprender sobre Youtube, también te exige desde un sentido técnico. ¿Eso lo fuiste aprendiendo por tu cuenta?

Sí, enteramente. Cuando empecé con los primeros videos grababa el audio con el celular. Después como que me fui dando cuenta que se escuchaban muchos sonidos o mis propios escupitajos y decidí comprarme un micrófono copado. Después cambié el celular para que todo tenga mejor calidad, porque grababa todo con el teléfono.  Más tarde un amigo me prestó su cámara que fue con la que estuve grabando varios meses hasta que me compré una. Así fui cambiando y aprendiendo absolutamente todo sobre la marcha. Tampoco sabía editar. Un amigo me dijo que con Adobe Premiere si usaba la tecla “c” cortaba los videos y con eso empecé a hacer todo.  También me veo muchos tutoriales de Youtube y así sigo aprendiendo. Con la cámara nueva, por ejemplo, ya grabé cuatro videos y todos se ven diferentes (se ríe). 

Algo que llama la atención es que si bien hacés videos cortos explicando diferentes historias, siempre tenés datos que son difíciles de encontrar…

Me pongo a googlear pero soy de meterme mucho en las profundidades. Me suelo meter mucho en la noticia de la época, porque a medida que pasan los años, los resúmenes o las mismas historias van sufriendo modificaciones y se arma un teléfono descompuesto. También soy consciente de que cuando las personas terminan de ver el video lo primero que hacen es buscar en Google la temática. Para evitar que el primer link que les aparezca sea el mismo contenido que les ofrezco y se vea el trabajo detrás, intento buscar datos que genere la pregunta: “¿De dónde lo sacó?”.

¿Qué sensación te genera disfrutar de lo que estás haciendo hoy cuando en otro momento sufriste al ver cómo muchos de tus compañeros y compañeras parecían estar decididos y decididas sobre qué carrera seguir mientras vos dudabas al respecto?

Ese “parecería” es espectacular porque me pasa que hoy en día cada tanto veo en las redes a algún ex compañero o compañera de colegio que cuando terminaron se metieron de una en una carrera y te das cuenta que dejaron o cambiaron. Si bien yo durante años dije que no sabía qué hacer, hoy reconozco que desde chico quería ir por el lado del entretenimiento. No sabía bien cómo, pero quería estar en ese palo. Realmente creo que la posta es pensar bien y no mentirse a uno mismo y preguntarse qué es lo que te gusta. Si parece un flasheo total, almacenalo en tu cabeza para cuando la oportunidad se presente. También me ayudó mucho entrar y probar diferentes carreras; no fue perder el tiempo, me sirvió para saber qué me gustaba y qué no. Recién hace dos años empecé a hacer lo que me gusta. Creo que sos muy chico cuando estás terminando el colegio y es una presión enorme elegir qué querés hacer por el resto de tu vida. Hay que tomárselo con calma y saber reconocer las oportunidades que tenemos a nuestro alrededor. 

 

Por Lucas Riggio