Hoy es el día para ir por más. ¡Salí de tu zona de confort!

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La “zona de confort” son todos esos lugares físicos o psicológicos en los que nos sentimos seguros, cómodos y protegidos.¡Buenísimo, me quedo ahí para siempre! es lo primero que pensamos, pero la realidad es que estos lugares nos vuelven perezosos, no nos dejan crecer y ponen trabas para superarnos.

¿Por qué salir de mi zona de confort?
Salir de esta zona nos expone, nos obliga a descubrir nuevos recursos y encontrar que somos capaces de mucho más de lo que nos imaginábamos. Nos permitimos eliminar nuestras barreras, conocer nuevas personas y vivir nuevas experiencias.

Pasos para empezar a salir del confort
Reconocé los límites que te estás poniendo
Estamos cómodos en nuestra zona de confort, porque nos hemos adaptado de tal forma que nuestros límites no se ven tocados. Pero, cuando inicies el escape de tu zona de confort, comenzarán a revelarse todas esas barreras internas o externas que tenemos. Lo primero que debemos hacer es reconocerlas, darles su importancia y pensar en cómo vencerlas. Aceptá que no sos tan perfecto como quisieras, pero reconocé que podés llegar a donde desees.

Buscá compañía
Salir de nuestra zona de confort por cuenta propia a veces puede ser complicado, pero si hay alguien que comparta ese interés todo puede fluir más fácilmente. Puede tratarse de un amigo que busque lo mismo o gente que admires, que te dé su punto de vista y te ayude a identificar los cambios que necesitas. Lo importante es que sea alguien con tanta energía de hacer cosas nuevas como vos, alguien que te desafíe y que vos desafíes a llegar más allá de donde están hoy.

Aprendé a aceptar
Cuando estamos en nuestra zona de confort nos acostumbramos a que las cosas sean de una determinada forma. Cuando decidimos salir, nos encontraremos con aspectos que no podemos manejar o controlar. En este caso, es importante que aprendamos a aceptar las situaciones que se nos presentan. Por ejemplo, si lo que querés es hacer nuevos amigos, deberás aceptar sus características, particularidades y diferencias.

Imaginá lo que querés y trabajá por eso
Cada pequeña acción que hagas te ayudará a ampliar tu perspectiva. Por ejemplo, si tu zona de confort implica ser antisocial y querés salir de ahí, una pequeña conversación con alguien distinto cada día puede hacer la diferencia. No seas tan exigente, un “buenos días” al vecino hoy y una sonrisa amistosa a un chofer de colectivo mañana pueden cambiarlo todo.
Salir de nuestra zona de confort te ayudará a tener una vida más rica en emociones, conocimiento y perspectivas. También podrás crecer y evolucionar a una mejor versión de ti mismo.

¡Ojo con las excusas!
El mayor problema a la hora de salir de la zona confortable son las excusas. Estas pueden ser absurdas y no basarse en la realidad, aunque te las llegás a creer y actuás en consecuencia. ¡No te dejes engañar por tu cerebro fiacoso y pasa a la acción!