JUNTOS VAMOS X MÁS: LA ONG QUE LE ENSEÑA A NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES A VIVIR EL FÚTBOL DE FORMA SANA

La violencia en el deporte se volvió algo tan habitual que cada día sorprende un poco menos. Las
solitarias tribunas vacías en los sectores visitantes de nuestro fútbol, representan una realidad que
parece incorregible. Sin embargo, todavía existen personas que le agregan esperanza a la idea de
revertir esta historia. “Juntos Vamos x Más” es una fundación sin fines de lucro que se dedica a
mejorar la calidad de vida de chicos en situación de vulnerabilidad, entre 6 y 14 años,
integrándolos a través del deporte, fomentando el juego limpio y con la compañía de jugadores
profesionales. Silvia Tallarico, psicóloga y directora ejecutiva de la fundación, nos cuenta cómo
llevan adelante este gran proyecto.

¿Cuándo comenzó “Juntos Vamos x Más”?

En 2010 pero tengo 49 años y hace mucho tiempo que hago acciones desde algún lugar. Toda mi
vida se basó en los chicos y los adolescentes. Siempre busqué lugares que tuvieran algún vacío
para cubrir alguna necesidad y siempre que me acerqué a ayudar, lo hice con compromiso. Es muy
difícil tener una fundación. Es muy difícil tener una ONG y es muy difícil ayudar a ayudar. Tenés
que vencer un montón de obstáculos y una burocracia tremenda que muchas veces es lo que te
hace bajar los brazos. Te cuesta creer que para ayudar tengas que entregar mil papeles, pero el
propósito termina siendo más fuerte. Generalmente en la vida soy una persona que no baja los
brazos y le pongo toda la adrenalina a lo que hago. Me enojo mucho por momentos pero cuando
vuelvo, veo a los chicos y noto cómo va creciendo todo lo que hacemos, lo vale.

¿Cómo nació la idea de integrar a través del deporte?

Empezamos hace aproximadamente siete años. Yo tenía cero relación con el deporte, de hecho
me preguntan si juego al fútbol. Estábamos armando unos juegos para el Día del Niño para chicos
del barrio La Cava (San Isidro) y conocimos a “Rosita”, un profe del Club San Martín de Beccar que
maneja todas las categorías de los clubes del barrio. Estábamos armando regalos para entregar y
vimos que había mucha necesidad. Recuerdo que quise hacer una dinámica con los chicos y les
pedí que expresaran un sentimiento. Les di papeles y marcadores y quedaron en blanco. Tal vez
algunos no sabían escribir, otros, en cambio, escribían deseos materiales… No conocían la
conexión con los sentimientos. Eso me inspiró para ver qué se podía hacer con ellos. En su momento eran 80, hoy son 140. Nos eligieron padrinos y los acompañamos durante todo el año
desde ese entonces. Así empezó la idea.

¿Cómo fue que diferentes jugadores profesionales empezaron a acompañarlos?

En aquel momento teníamos muy cerca a Brian Sarmiento, Ariel Rojas, Gonzalo Prosperi y Lucas
Menossi. Ellos fueron los que iniciaron Juntos Vamos x Mas a través del deporte. A Brian cuando le
conté la historia de la Cava, se sintió identificado enseguida. Vino junto a Lucas Pusineri a conocer
a los chicos, hablarles y les llevamos pan casero y dulce de leche. Ahí se empezaron a contagiar
otros jugadores y nació la idea de enseñar sobre el deporte sin violencia y concientizar. Entonces
pensando en el proyecto lo llamamos “deporte sin violencia, jugar ´con´ y no ´contra´”. Una de las
cosas que hicimos fue implementar el “Tercer Tiempo”, como ocurre en el rugby. Hicimos una
merienda entre los dos equipos más populares del barrio y partir de ahí se generó algo.
Empezamos a dar charlas que también las hacemos desde ese entonces.

¿En qué consisten esas charlas y a quiénes están dedicadas?

Las hacemos en distintos lados, en colegios, Consejos Deliberantes… nos gustaría en algún
momento que se puedan realizar en todos los colegios. Nos queremos hacer fuertes en esa idea.
La realidad es que están buenas. A partir de ellas nacieron como diez tips del deporte sin violencia.
Están pensadas tanto para los chicos, como entrenadores y padres. Son dinámicas y hacemos
mucho hincapié en el estímulo y el respeto. La mayoría de los jugadores cuentan sus experiencias,
tanto de cuando eran chicos, como cuando son padres y también tienen que llevar a sus hijos a
una escuela de futbol. Eso capta totalmente las emociones de los chicos y también de los adultos.

¿Cómo se suelen desenvolver los jugadores en ese contexto?

Generalmente son re tímidos. Yo tengo un grupo con todos y siempre me dicen “La Capitana”. Yo
soy re charlatana y no les queda otra que hablar. Me acuerdo que Erik Lamela quería venir pero le
daba pudor. Sin embargo terminó hablando un montón de su experiencia como padre. Los
jugadores también se van contagiando, es un lugar donde se sienten cómodos.

Hace unos meses atrás inauguraron la sede de la ONG en Martínez, ¿qué cambios sintieron a
partir de esto?

Nos dio visibilidad. También la aprovechamos para educar desde otro lado. Para que te des una
idea, a mí me decían que era la “nona de las bolsitas”. Yo siempre era la que compraba los
caramelos, las bolsitas, las armaba… Un día tuvimos una reunión con los miembros de la fundación
y me dijeron que no podía seguir así. Yo no quiero caer en el asistencialismo, lo tengo presente,
pero a veces no queda otra. La cuestión es que con la sede, ponemos horarios para que las
personas se acerquen a nosotros y podamos generarles disciplina y responsabilidad. Este lugar nos
dio hábitos y aprendizaje. Hay que aprender a aprender. Conmigo, por ejemplo, si no arrancás con
un “buenos días”, la tenés difícil…

¿Cuáles son las principales necesidades que tienen desde la fundación?

Estamos necesitando psicólogos y que algunas empresas que tengan compromiso social nos
puedan dar una mano para sostener la escolaridad. Queremos arrancar diferentes talleres y
tenemos muchos ejes de trabajos y objetivos diferentes. Hacemos desde acciones, campañas y
partidos solidarios, hasta controles de salud.

¿Qué mensaje final podés dedicarle al lector?

A mí me gusta la frase: “mereces lo que sueñas”. Los sueños se cumplen, así que proyecten fuerte.
Todo lo que generamos fue parte de un sueño que hoy se está logrando. Nunca bajen los brazos.
Además uno tiene que estar agradecido a quienes te dan la posibilidad de mostrarte. Muchas
veces uno hace un trabajo inmenso de forma invisible, así que hay que agradecer a quienes te den
visibilidad, nos hacen sentir parte del mundo. Como dijo la Madre Teresa de Calcuta: “Dar no es
dar lo que sobra, sino lo que hace falta”.