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LA OPORTUNIDAD DE DEJAR LAS EXCUSAS DE LADO PARA EMPEZAR A SER SUSTENTABLES

“No tengo tiempo”, es una de las principales excusas para casi cualquier situación. La siguen: “en
otro momento”, “cuando pueda”, “algún día”… frases que en el contexto que estamos
atravesando, parecen carecer de sentido. No obstante, si bien ahora a algunos de nosotros puede
sobrarnos las horas del día, hay una situación en extrema urgencia que hace varias décadas
necesita que accionemos sin esperar más: la contaminación medioambiental.

Nati Mazzei, abogada y administradora de la cuenta de Instagram @ecointensa, con la que intenta
transmitir todo lo que sabe respecto la vida sustentable, cree que la cuarentena es un momento
ideal para tomar consciencia y empezar a cambiar nuestras costumbres: “Tenemos todo el tiempo
del mundo. Ya no tenemos nuestra primera excusa para no intentarlo. Podemos empezar a
adquirir hábitos que son más sencillos de lo que parecen y que nos van a quedar para siempre”.

@Ecointensa fue creada el 31 de mayo de 2019 con el objetivo de concientizar y explicar cómo se
puede tener una vida más saludable para el planeta. “Venía hablando de sustentabilidad en mi
cuenta personal y decidí crearla para publicar todo lo que sabía ahí. Me había costado mucho
encontrar información, por eso apenas cambié mis hábitos, quise empezar a compartir lo que
había aprendido”, explica Nati que, además, reconoce que le “encanta” cuando ve que las
personas empiezan a contagiarse de sus enseñanzas.

“Para mí hay dos formas principales de ver cómo se puede ser más sustentable. Una es la acción
por sí sola, el hecho de cambiar cosas de nuestra vida cotidiana como separar residuos, que está
buenísimo. Pero hay otra forma más integral que es cambiando la óptica. Ésta va más por la toma
de consciencia y permite que la acción sea resultado de nuestra forma de ver la vida”, opina, con
una sonrisa de por medio, y agrega: “Yo digo que es ponerse las gafas de la sustentabilidad y
empezar a analizar tus acciones, sobre todo las de consumo. Con el principio de no querer
contaminar el planeta, las preguntas más constructivas empiezan a aparecer solas. Es algo muy
interior”.


Según Nati, una de las costumbres contaminantes más fáciles de cambiar (y que sin embargo
muchas personas siguen sin hacerlo) es el reemplazo de las bolsas de nylon por las ecobolsas al
momento de hacer las compras. “Muchas personas incluso llevan bolsas de nylon dentro de las
ecológicas… No se entiende”, cuenta con cierta indignación. Además, la colilla de cigarrillo es otro
de los típicos contaminantes que pocos saben: “Normalmente lo tiran en la calle. Cuesta creer que
algo como una colilla pueda ser tan peligrosa, sin embargo, cada una puede contaminar entre 50 y
80 litros de agua. Hay que entender que no es solo papel y algodón, también tiene plástico y otros tóxicos. Lo mejor es ponerlos todos en bolsas de plástico para que se mantengan ahí y contaminen
lo menos posible”.

Una de las consultas más frecuentes que suele recibir en @ecointensa es cómo hacer compost:
“Cuando no separamos la basura todos los desechos reciclables como los no reciclables van al
relleno sanitario y, al pudrirse, liberan gas metano que colabora con el calentamiento global. En
cambio si nosotros separamos el residuo en casa, podemos compostarlos para que los desechos
orgánicos se vayan degradando y se convierta en tierra”.

Además del tiempo, hay otras excusas que también funcionan como barreras al momento de
intentar el cambio de hábitos. Una de ellas es, nada más y nada menos, que ser madre. Por eso,
Mechi Monserrat creó @mamasustentable, una cuenta que intenta romper con esa creencia
“Muestro que sí se puede y me gusta ser inspiración de cambio”, apunta.

El tema principal del que se habla en @mamasustentable es el uso de pañales de tela como
reemplazo a los descartables: “Un bebé usa casi 6 mil pañales en tres años. Los descartables
tardan en degradarse entre 300 y 500. Es casi una tonelada de basura que se genera y no se puede
tratar de ninguna manera, es súper contaminante”.


Mercedes empezó a usar pañales de tela para su hijo cuando tenía diez días de vida. Comenzó
alternándolos con los descartables, hasta que consiguió usar únicamente los sustentables. “Las
dificultades fueron encontrar cuáles modelos me servían y cuáles funcionaban mejor. En Argentina
no había información y es difícil acceder a la industria nacional, por eso cada vez que alguien
viajaba afuera, pedía que me trajeran”, explica.

Además de brindar diferentes consejos en Instagram para las madres que buscan cuidar el
medioambiente, también da charlas en empresas y ferias intentando transmitir la importancia de
cambiar nuestras costumbres a tiempo para salvar nuestro planeta.
“A los adolescentes les pido que se sigan cuestionando todo. Esa es la mejor manera de rehacer
cosas. Es importante que todos hagamos algo y no nos quedemos con la creencia de que no sirve
accionar. Lo mejor es hacer lo que cada uno crea correcto, siendo un ejemplo al momento de
actuar”, finaliza.

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