Nueva oportunidad: cambio de carrera

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Hace un tiempo, decidirte a cambiar de carrera, implicaba una serie de problemas que se podían englobar en la palabra “crisis”. No obstante, hoy cada vez más son los chicos que se percatan que son personas con intereses múltiples y ven el recorrido académico como un camino que no está determinado desde el inicio.

por Antonella Orlando

 

Cambiar no es fracasar

Todavía no empezaste la universidad, pero la pregunta de “¿y si me equivoco de de carrera?” es una de las más frecuentes. Este es un tema al cual hay que quitarle la presión y todos los mitos que existen a su alrededor, sin dejar de ser necesario plantearlo. Lograr entender que necesitás explorar otros conocimientos y otra profesión, no tenés que considerarlo como un fracaso, sino como una oportunidad para descubrirte verdaderamente a vos mismo.

En esta situación, hay chicos que toman la decisión con rapidez y otros que necesitan pasar por un periodo de asimilación y bastante incertidumbre. Hay diversos factores que pueden despertar esta inquietud:

  • Falta de conocimiento sobre la carrera: la ausencia de un panorama completo de la misma, la profesión que ejercerás a futuro y los contenidos de las materias, hace que te formes una imagen errónea de la carrera. Muchas veces “estar interesado en las Ciencias Sociales” o “pensar en ayudar a la gente desde la Nutrición o Medicina” no terminan siendo razones suficientes para que vos te sientas cómodo en la carrera.
  • Problemas con los exámenes: los primeros parciales parecieran ser el momento clave de la trayectoria académica. Que te vaya mal en una materia, no significa que eso se transforme en indicador de cómo va a desenvolverse tu futuro dentro de la facultad. Posiblemente, si egresaste de un colegio con una propuesta intermedia en Ciencias Exactas y vos decidiste estudiar Ingeniería, te sea más difícil que a otros llegar a las expectativas de evaluación. Si tu problema radica en una inadecuada modalidad de estudio o un tema desorganización, el apoyo universitario o alguna tutoríapueden resultar de gran ayuda. Siempre habrá materias que nos gustarán más que otras y en las que te ira mejor que en otras.
  • Incertidumbre vocacional/profesional: a mitad de la carrera, cuando se comienzan a ver materias más específicas también puede sobrevenir la duda de “¿Realmente quiero dedicar toda mi vida a esto?”. Acá, el tema de la culpa por el tiempo “perdido” es uno de los factores que más angustia produce. En este punto es importante aclarar dos cosas: Hoy lo que uno estudie no determina lo que va a hacer el resto de su vida, todo se volvió mucho más flexible; y por otra parte, ningún tiempo invertido en estudio es “tiempo perdido”, es conocimiento y eso vale mucho.

Consejos

  1. Puede resultarte de utilidad hacer una reorientación vocacional. Tenemos que entender, y más aún en este contexto, que la vocación es algo dinámico y en constante formación. Nadie asegura que aquello que te fascinaba a los 15 años, pueda ser lo mismo que te movilice a los 25. ¡Las personas cambian y eso no está mal!
  • Tenés que quitarle el dramatismo a la situación. En vez de ver los saldos negativos de lo que estás atravesando, debés entender las potencialidades positivas: tenés la oportunidad de conocerte a vos mismo, saber sobre lo que no te gusta y lo que sí te gusta. No te pongas presión: no pienses que la edad o la llegada “al mundo adulto” es un condicionante para que no reflexiones y solo tengas que seguir.
  • Que tomes una decisión y hagas un cambio de 360° en tu vida, no significa que deba ser intempestiva. Estudiá bien las opciones nuevamente, consultá con egresados y estudiantes de esas nuevas carreras en las que estás interesado y recurrí a autoridades o consejeros de tu universidad para que puedan encauzarte. Muchas veces, la perspectiva de alguien de afuera, pero que comparte el ámbito académico es mucho más objetiva y puede brindarte un panorama más claro.
  • Para averiguar lo que te gusta podés hacer muchas cosas, incluso antes de decidirte a cambiar de carrera: lo que quieras hacer, probalo;anotate en algún proyecto relacionado con tus gustos para poder explorar el ámbito profesional; si tenés miedos sobre tu futuro vocacional, reflexioná sobre los mismos. Hacé una lista de los más importantes a los menos, y dale una respuesta a todos ellos. Todos los obstáculos pueden ser resueltos si te percatás que tu vocación está en el lugar justo.

Ellos también cambiaron:

Muchos se piensan que las personas de renombre que uno ve en la tele, en el teatro o en las universidades dando charlas, siempre supieron su vocación de pequeños. No obstante, los famosos también fueron adolescentes y jóvenes con sus dudas. Acá te contamos sobre algunos de ellos.

De acá:

PERETTI

Diego Peretti

Es uno de los actores más reconocidos de la escena nacional, pero antes se graduó en Psiquiatría. Por aquel entonces tenía un hobby que de a poco fue desplazando a su profesión: la actuación. En reiteradas oportunidades, dice que en ella descubrió la catarsis que pensaba que podía tener la psiquiatría.

ROSS

Osvaldo Gross

Es el representante del mundo de la pastelería por excelencia en el país. Narda Lepes estudió con él y dijo que jamás había conocido una persona tan precisa y detallista con los pesos y las medidas de los ingredientes como Gross. Tal vez, este rasgo de su personalidad esté relacionado con su pasado: si bien recuerda que desde niño estaba cautivado por el libro de Doña Petrona, Osvaldo se recibió como Ingeniero Geoquímico, ejerciendo la profesión durante unos años hasta que decidió volver a su “primer amor”: la cocina.

De allá

Matthew-McConaughey

Matthew McConaughey

El último ganador del Oscar y Globo de Oro por “Mejor Actor” en Dallas Buyers Club, pasó por el mundo de las leyes antes de ser el nuevo rubio mimado de Hollywood. Se gradúo en Derecho en la Universidad de Texas, pero antes de uno de sus exámenes descubrió un libro de filosofía titulado The Greatest Salesman in the World. Los capítulos titulados “El poder de los buenos hábitos”, “Viva cada día como si fuera el último” y otros, lo marcaron para el resto de la vida. En varias entrevistas, él identificó ese libro como el disparador que hizo que decidiera cambiar su vocación de abogado a actor.

Penélope-Cruz

Penélope Cruz

La actriz española ganadora del Oscar es la prueba que se pueden complementar distintas formaciones, sin abandonar un sueño de la infancia. En su caso, la pasión por la actuación la experimentó desde el colegio, pero estudió nueve años de ballet clásico en el Conservatorio Nacional de Madrid, cuatro años de danza en la Escuela Cristina Rota en Nueva York y tres años de ballet español con Ángela Garrid. Mientras se calzaba el tutú, Penélope estudiaba interpretación y se presentaba a decenas de castings para ser actriz.