¿Pública o privada?

uba2

Entre los tantos interrogantes que se pueden presentar a la hora de decidir dónde estudiar, las posibilidades económicas ocupan un lugar preponderante. Focalizados en comparar las diferencias entre la universidad privada y la pública, nuestro punto de partida será la accesibilidad de bolsillo.

 

Desde el vamos, la primera diferencia clara es económica. Mientras la pública es sostenida por el Estado nacional y su accesibilidad es gratuita para cualquier estudiante, requerirá pura y exclusivamente gastos en material bibliográfico y herramientas de estudio que, lógicamente, no serán los mismos para estudiar matemáticas que para arquitectura. Por otro lado en la privada afrontar una carrera de cualquier grado tiene un abanico de costos bien variado, partiendo de una matrícula y 10 a 12 cuotas anuales a lo largo de cada año de cursada. Incluso, el derecho a examen final en algunos casos es pago y, a todo ello, se suman las inversiones en libros o herramientas para el estudio. Teniendo en cuenta las dificultades económicas que puedan presentar los candidatos, muchas universidades privadas cuentan con la posibilidad de acceder a una beca.

Claro está, y como podemos citar: “A veces, lo barato sale caro”. Con esto no referimos a que la universidad pública sea mala porque “nos sale gratis”; sino porque la accesibilidad gratuita genera un caudal de alumnos que, en gran medida, juega en contra. Las comisiones son numerosas y esto puede tener sus consecuencias: falta de pupitres, cansancio del profesor (no es lo mismo dar una clase hablada de dos horas que gritar dos horas para que escuchen 150 chicos en una misma aula), poco trato con los docentes, menor posibilidad de participación en clase, etc. Contrariamente, la privada, permite clases más reducidas con menor cantidad de alumnos, similares a las de un colegio secundario, mayor calidad edilicia y un trato más cercano con los encargados de cada clase.

A la hora de hacer un trámite las diferencias son muy notorias. El sistema público suele presentar mayores trabas para llevar a cabo determinados trámites que en la privada se resuelven con mayor fluidez. Esto para los alumnos que acaban de terminar el colegio genera gran impacto, hasta que se adaptan y después se dan cuenta de que no es tan grave. La ventaja muchas veces en lo privado es que generalmente la organización interna y la información es muy clara, tanto en la web, como por correo electrónico o de forma presencial. Esto hace que los trámites sean más rápidos en su ejecución.

El ingreso a la universidad permite abrir el abanico de posibilidades laborales. El solo hecho de que una empresa sepa que su empleado está estudiando determinada carrera, le permite proyectar un mejor crecimiento profesional. En este punto aparecen importantes diferencias: mientras la universidad pública ofrece un gran abanico de horarios y días para cursar cada materia, lo cual es un beneficio para poder trabajar al mismo tiempo que uno estudia, en la universidad privada muchas veces los horarios son mas rígidos y hasta incompatibles para trabajar. A su vez, cabe destacar que algunas de estas universidades poseen acuerdos con distintas empresas que cuando los estudiantes logran el ansiado título universitario, corren con mayores chances para ingresar en las mismas.

Este es sólo un primer pantallazo sobre algunas diferencias entre dos sistemas educativos. Es importante destacar que el nivel de la universidad pública en nuestro país es muy reconocido localmente y en el exterior, mientras que el de las privadas dependerá de la que uno elija (las hay de todos los tipos).  Todo lo mencionado hace a los pros y contras de estudiar en un sitio u otro, pero pensando exclusivamente en cuestiones económicas, edilicias y de trabajo mientras se está cursando. En las próximas ediciones hablaremos sobre el nivel académico de unas y otras, ubicaciones geográficas, horarios de cursas y duración de las carreras entre otros temas.