ROPA CANCHERA, ÉTICA Y RESPONSABLE

¿Alguna vez te pusiste a pensar de dónde viene la ropa que vestís? ¿Qué químicos que tiene la
prenda que estás usando? ¿El daño que se generó en el planeta para terminar ese producto?
Marco Zazzini, sí. Él, junto a sus hermanas Romina y Florencia, y su novia, Anita Thomas, crearon
“Ethical Bear”: una marca de ropa sustentable que además de ofrecer productos de bajo impacto
medioambiental, busca concientizar sobre el daño que se genera por la fabricación de
indumentaria con algodón tradicional.

“Somos cuatro personas. De las cuatro, cada una tiene su fuerte y el conjunto de todas es lo que
hizo que naciera la marca. Estaba todo dado, era cuestión de sentarnos y hacerlo”, comienza a
explicar Marco sobre cómo se inició el proyecto. Es que el ingeniero industrial trabaja como
consultor en energías renovables y encontró, en sus seres queridos más cercanos, los socios
ideales para crear “Ethical Bear”. Una de sus hermanas es diseñadora gráfica, la otra se dedica al
diseño de indumentaria y su novia es fotógrafa, influencer y trabaja con redes sociales. “Además,
Romina fue diseñadora de importantes marcas y tiene muchos contactos de proveedores”, aclara.
Aunque resulte difícil aceptarlo, la industria textil es la segunda más contaminante del mundo,
después de la petrolera. Para producir un kilo de algodón se necesitan miles de litros de agua y
otros materiales que vienen de la familia de los plásticos que son grandes contaminantes. De ahí,
la necesidad de que existan opciones mucho más armónicas para la naturaleza.

Algo que caracteriza las remeras que “Ethical” ofrece es que, si bien son sustentables, los diseños
de las mismas no desentonan con las tradicionales. “Estábamos buscando ropa canchera. Veíamos
que por un lado queríamos comprar más ropa sustentable pero nos llevaba a un tipo de
vestimenta que no usamos normalmente, entonces nos empezamos a preguntar qué podíamos
hacer”, fundamenta, y continúa: “Sin embargo, también nos dimos cuenta que tiene que tener un
mensaje sustentable que ayude a comunicar lo que hacemos. Nos pasó de haber hecho una
remera que no nos convenció el diseño, pero que la gente la compró igual porque les gustaba el
mensaje que tenía. Ahí entendimos que teníamos que conseguir ese equilibrio entre ambas
cosas”.

Ingresando al Instagram (@ethicalbear) o a su página web (ethicalbear.com.ar), se pueden
encontrar tres tipos de remeras: de algodón orgánico, recicladas y con teñido natural. Si bien
ofrecen prendas que no son íntegramente sustentables, el co-fundador explica el motivo: “Hay un
montón de elementos de transición. Hay gente que piensa que no podemos hablar de poliéster
porque viene del plástico, pero el plástico está en el planeta y va a seguir estando por mucho más

tiempo, por eso pensamos en reutilizarlo y hacemos prendas con poliéster reciclado. También
estamos por traer un algodón que no es orgánico, sino un paso intermedio al tradicional que
equipara su huella de carbono. Esta es la solución de transición que entendemos del mercado
actual y que nos va llevando de a poco a ser lo más naturales posible, que es lo que buscamos”.
Sin embargo, fabricar este tipo de indumentaria no es para nada sencillo. El creador de la marca,
que comenzó hace dos años, aclara que hay “pocos proveedores en Argentina y muchos
materiales se tienen que traer de afuera”. “Trabajamos con algodón orgánico y al principio
teníamos algo de miedo por malas experiencias que había tenido mi hermana al usarlo. Pese a
eso, con muchísimo trabajo detrás de parte de nuestro proveedores, conseguimos crear un
producto final de altísima calidad”, explica.

“Hay que estar trabajando con proveedores locales, de afuera, con tintas al agua, contenidos
naturales, semillas no modificadas genéticamente… Todo lo que implica que sea orgánica. Es un
camino mucho más costoso y si bien se debería imprimir en el precio, tratamos de mantener
costos más bajos. Es parte de nuestra estrategia”, apunta con sinceridad.
Marco recuerda cuál fue el primer disparador que lo hizo intrigarse por este tipo de ropa: “Hace
aproximadamente cuatro años, Ana viajó a Dinamarca y me trajo cosas de algodón orgánico de
allá. Cuando las vi, quedé enloquecido. Además era ropa súper canchera y, como allá se visten con
muchos colores, bastante llamativa. Recuerdo que una vez fui con una de esas camisas a trabajar
en una empresa de consultoría y se mataron de risa al verme. Me preguntaban qué hacía así
vestido, pero cuando les contaba que era de algodón orgánico se sorprendían y cambiaba esa
percepción”.

Si bien este nicho parece ser chico en comparación con la industria textil tradicional, el ingeniero
industrial considera que “gracias al empuje social y la agenda ambiental a nivel mundial”, de a
poco está cambiando. “En cada país hay una reglamentación distinta, también depende cada
empresa y de los tomadores de decisiones. Sin embargo, tarde o temprano, ven que algo hay que
hacer. También influye la presión de los propios empleados de las empresas. En los últimos años
se vieron muchos cambios en varios rubros. Antes éramos cuatro gatos locos en el mundo
sustentable, hoy somos mucho más y eso está buenísimo”, agrega.

“Cuando vas a comprar una prenda, primero tenés que preguntarte si realmente la necesitás o la
estás comprando solo por moda y pensar un poco más a mediano o largo plazo. También está
bueno empezar a pensar qué es lo que estás usando, cómo llegó a vos, qué tipos de químicos tiene
y cómo impactan en tu piel. Es empezar a pensar de dónde viene lo que usas”, cierra Marco
Zazzini, el creador de una marca de ropa canchera y sustentable, que concientiza.