UN GRUPO DE ARGENTINOS CREÓ UN TEST PARA DETECTAR CORONAVIRUS EN UNA HORA

Lucía Curti, de 27 años, es una científica argentina del Conicet nacida en La Pampa. Ella, junto a sus
colegas Carla Giménez y Federico Pereyra Bonnet y el economista Franco Goytia, forman parte de
Caspr Biotech, una startup de base biotecnológica que inventó un esperanzador kit para detectar
la presencia de COVID-19 en tan solo 60 minutos. Se encuentran en Estados Unidos y buscan
mejorar este invento que será revolucionario ya que ayudará a controlar la Pandemia durante el
período ventana del virus. El examen costará tan solo dos dólares y podría salir al mercado en dos
meses.

¿Cuándo fue que viajaste a California?

El día que se cerró el país en Argentina, volé a Estados Unidos. Siempre en contra de la corriente.
Ese día vinimos nueve científicos en un vuelo especial que se usó para repatriar. Viajamos solo con
la tripulación, fue una experiencia súper rara. No había nadie en el aeropuerto. Era muy loco.
Además, al estar solos, viajamos en Primera. Fue de película.

¿Cómo son sus horarios allá?

Entramos al laboratorio a las ocho y nos vamos a las ocho y media, nueve, de la noche, y nos
tomamos 20 minutos para almorzar. Son jornadas entre 12 y 14 horas por día. Además estamos a
cuatro horas menos que Argentina, así que cuando nosotros terminamos, para ustedes ya es muy
tarde.

¿En qué consiste Caspr Biotech?

Somos una startup de base biotecnológica y nos enfocamos en hacer kits de diagnóstico
molecular. Vamos a la secuencia específica o huella digital de un virus, bacteria o A.D.N. humano.
De los cuatro fundadores que somos, tres de ciencia y uno de negocios, los de ciencia veníamos
trabajando juntos. Yo me sumé en 2016 para hacer mi tesina de grado para recibirme y me quedé
para hacer el doctorado. Sentíamos la necesidad de hacer algo más aplicado, que no quedara
solamente en la mesada como pasa muchas veces. Hay algo en nuestro grupo de ser disruptivos,
de querer entrar a las patadas –en el buen sentido- a todos lados.

¿Cómo surgió la idea de crear algo para detectar COVID-19?

El año pasado fuimos invitados a participar en una de las aceleradoras de biotecnología más
importantes, así que en febrero ya habíamos venido para acá en donde, durante seis meses,
pudimos hacer nuestra primera aproximación del prototipo. Usamos la tecnología Crispr, que es
como un buscador de Google, de fácil rediseño y versátil. Tiene un componente que se llama Guía
que si uno lo recodifica, puede pasar de buscar bacterias a buscar virus. Entonces cuando todo
esto comenzó, nos dimos cuenta que teniendo la posibilidad de rediseñar todo en una semana,
teníamos que hacer algo. Así que por fines de enero, desde Argentina, hicimos nuestro rediseño y
empezamos nuestras primeras pruebas. Teníamos un prototipo a escala que podía detectar
coronavirus en una hora. Empezamos a buscar inversores y decidimos continuar el desarrollo acá.

¿Por qué decidieron continuarlo allá?

Porque nuestro sistema en Argentina no tiene mucha facilidad para importar reactivos. Acá era la
vía más rápida para acelerar. Esto es una necesidad mundial y necesitamos a fondo. Ahora
estamos en proceso de desarrollo. Creemos que en dos meses va a poder salir al mercado.

¿En qué consiste el test?

Básicamente se toma una muestra que, para el caso de COVID-19, puede ser un hisopado nasal y
se coloca en un dispositivo. Luego de 60 minutos, una tirita indica si da positivo o negativo, similar
al de los tests de embarazo.

Con todos los grupos de científicos que hay en el mundo, ¿por qué creés este método se creó en
Argentina?

Tenemos un muy buen recurso humano, sumamente formado y preparado para todo. Como
siempre nos faltan cosas estamos acostumbrados a hacer de todo con chinches y palitos. Te
mandan un lugar así con todo a disposición y sos Dios, no tenés límites. Nosotros siempre decimos
que en lugares así, tu límite es tu creatividad. El recurso humano sabe adaptarse a todo y es lo que
siempre hay que valorar. SI te comparás con la gente de afuera, lo único que podes envidiarles es
el presupuesto.

Entonces, ¿lo que diferencia a nuestros científicos de los del resto del mundo es su ingenio?

Sí, no tengo dudas, solo certezas. Tal cual. Una persona formada en Argentina con excesos de
recursos hace lo que quiere. Si ya se hace buena ciencia con poco, imagínate con mucho.
A nivel personal, ¿cómo estás viviendo este momento sabiendo que, si bien estamos pasando
por una crisis, formás parte de un invento que podría ayudar a tantas personas?
Me genera sentimientos encontrados. Por un lado esto me parece un flash y buenísimo lo que
estoy viviendo, como anécdota. Pero por otro lado hablo con mi familia y cuando me cuentan
cosas de infectados, no quiero escuchar más nada. Quiero que se termine de una vez y volver a mi
casa tranquila. Por otra parte, creo que no caigo mucho en las cosas. Vine muy acelerada y no

pude caer demasiado de lo que está pasando. El cansancio se nota. Hace un mes que estoy acá y
paramos solamente los domingos.

Mientras estudiabas, ¿te imaginabas alguna vez trabajando en un contexto como este?

Cuando estudiaba no, pero cuando decidí que quería ser científica a los 14 años, decía que quería
pasar a la historia. Quería hacer algo disruptivo y, por suerte, lo estoy haciendo. Eso está
buenísimo. Es un montón para mí hacer algo que me motive como esto.

¿Qué considerás que tiene que cambiar de la ciencia argentina?

Yo siempre me tomo como compromiso personal que la gente sepa a dónde están yendo sus
impuestos. Yo siempre estudié en instituciones públicas y para mí es importante que la sociedad
sepa qué hacemos los científicos. Yo hoy en día formo parte de CONICET y me voy a doctorar
gracias al aporte de la sociedad. Por otra parte, me parece que es importante es que se entienda
que la ciencia es transversal. Todos saben que la política o la salud son importantes pero… ¿la
ciencia? En este momento es la que está por salvar un montón de vidas. Tiene que ser un pilar
básico de la sociedad.